Alimentacion de los Cinco Mil

Juan - Part 18

Preacher / Predicador

Pedro Guzman

Date
Oct. 11, 2026
Time
13:00
Series / Serie
Juan

Description

En el dia de hoy Pedro Guzman predica sobre Juan 6:1-15, el alimentacion de los cinco mil.

Transcription

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Saludos mis hermanos, bienvenidos los que nos visitan por primera vez.

! En el día de hoy vamos a estar en el capítulo número 6 del Evangelio de Juan. Capítulo 6 del Evangelio de Juan y vamos a estar viendo los versículos del 1 al 15.

Versículos del 1 al 15 del Evangelio de Juan. Juan 6 del 1 al 15.

Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

Y le seguía gran multitud porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte y se sentó allí con sus discípulos.

Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe, ¿De dónde compraremos pan para que coman estos?

Pero esto decía para probarle, porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió, doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo, Aquí está un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos, y dos pececillos más, ¿qué es esto para tantos?

Entonces Jesús dijo, Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en número de cinco mil varones.

Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados, recostados, asimismo de los peces, cuanto querían.

Y cuando se hubieron saciados, dijo a sus discípulos, Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada, sobraron a los que habían comido.

Aquellos hombres, entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron, este verdaderamente, es el profeta que había de venir al mundo.

Pero entendiendo Jesús, que iban a venir para apoderarse de él, y hacerle rey, volvió a retirarse al monte, él solo. Vamos ahora, mis hermanos.

Oh Dios, tú eres un Dios bueno, un Dios misericordioso, un Dios que está en control de todo. Nada sucede, sin que tú no tengas control.

Y tú te has revelado a todos nosotros, por medio de tu palabra, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de la naturaleza, precisamente hoy que tenemos un día lluvioso.

Señor, yo te quiero pedir, que me ayude, durante la predicación de tu palabra. Tú sabes que yo dependo de ti en todo, absolutamente en todo. Separado de ti, nada puedo hacer.

Que tu Espíritu Santo me ayude, que me guíe, que me abra el entendimiento, que me ayude a estar enfocado, como oró nuestro hermano Edgar. Que esté enfocado en tu palabra, que esté atento a tu palabra.

Y que mis hermanos y los amigos, que nos visitan, también estén atentos a estas palabras, porque son palabras de vida, palabras de salvación. Yo te pido que el que no te conozca, que esta palabra transforme en su corazón, mediante el poder del Espíritu Santo, para que puedan ver la luz de Cristo, y que ellos vengan en arrepentimiento y fe.

Señor, gracias. En el nombre de Jesús. Amén. Mis hermanos y amigos, personas que nos visitan, nosotros estamos en el Evangelio de Juan, el capítulo 6.

Hemos visto ya unos cuantos capítulos, unos cuantos versículos. Y está siendo de mucha bendición, para todos nosotros. Y precisamente en el capítulo 20, del versículo 31, nos dice cuál es el propósito, de este libro.

Porque este libro, este Evangelio, fue escrito por el apóstol Juan. Y nos dice precisamente, que todas estas señales, que nosotros hemos visto, y que seguiremos viendo, fueron escritas, para que nosotros entendamos, para que nosotros sepamos, que Jesucristo, nuestro Señor Jesucristo, es el Hijo de Dios.

Es el Salvador del mundo. Es el Mesías esperado. Y creyendo en Él, que nosotros tengamos vida en su nombre. Y hasta el momento, nosotros hemos visto, tres grandes milagros, que han sucedido, que hemos visto, en los capítulos anteriores.

Nosotros vimos, como nuestro Señor Jesús, convirtió el agua en vino. Es algo grandioso. Nosotros vimos, como sanó, al Hijo de un oficial del Rey, un funcionario del Rey, Él lo sanó.

Nosotros vimos, el paralítico de Betesda, como este hombre, tenía muchísimos años, que no podía caminar, siendo paralítico. y nuestro Señor Jesucristo, lo sanó.

Y todo esto, produjo ira, en los líderes religiosos. Inclusive, cuando Él sanó, al paralítico de Betesda, fue un sábado.

Fue un día de reposo, perdón. Mejor dicho, fue un día de reposo. Y, esto, enfureció, a los líderes religiosos, que se oponían, en todo lo que, nuestro Señor Jesucristo, hacía.

Y dijeron, le dijeron, que cómo es posible, que Él hiciera, este milagro, en el día de reposo. Y la respuesta, de nuestro Señor Jesucristo, lo enfureció, aún más. Nuestro Señor Jesucristo, dijo, que su Padre trabaja, Él también trabaja.

Y al decir esto, Cristo, está diciendo, se está comparando, con Dios. Y qué bueno, que Él dijo esto. Porque, verdaderamente, nuestro Señor Jesucristo, es Dios.

Cristo, es Dios. El Espíritu Santo, es Dios. Nosotros tenemos, un Dios trino, un Dios todopoderoso. Dios el Padre, es Dios. Dios el Hijo, es Dios.

Dios el Espíritu Santo, es Dios. Una misma esencia, una misma naturaleza, tres personas. Dios es, es omnisciente, omnipresente.

Dios lo ve todo. Dios lo escudriña todo. Dios es todopoderoso. Dios es, y se molestaron los hijos, los líderes religiosos, al escuchar a nuestro Señor Jesucristo, comparándose con Dios.

Porque, verdaderamente, Él es Dios. Y en el día de hoy, nosotros vamos a ver un milagro, un milagro, quizás el más conocido, por muchas personas, del que quizás más se ha hablado.

Y es el milagro, en el cual, nuestro Señor Jesucristo, alimentó cinco mil personas. Podríamos decir, contándolos, las esposas, y los hijos, de estos, de estos hombres, serían aproximadamente, algunos quince mil, o veinte mil personas, que fueron alimentadas, con, solamente con, cinco panes, y dos pececillos.

Fueron alimentadas, y todas estas personas, y fue uno de los, y ha sido uno de los milagros, más grandiosos, uno de los milagros, más grandes. Y que vamos a ver hoy nosotros, durante la predicación, precisamente, la alimentación, de las cinco mil personas.

Vamos a ver una prueba, de fe, en estos versículos. Vamos a ver un ejemplo, de mayordomía, y vamos a ver también, el rechazo, del reino terrenal. Y cómo empieza, la predicación, cómo empiezan los versículos, en este capítulo seis.

Y vemos, yo espero que tengan, su Biblia abierta, nosotros vemos, que empieza, con la siguiente palabra, después de esto. Y es importante, mis hermanos, nosotros decirles, nosotros señalar, que, este milagro, de la alimentación, de los cinco mil, es un milagro, que está registrado, en todos los evangelios, en los cuatro evangelios.

Es decir, está, nosotros lo podemos encontrar, en el libro de Mateo, lo podemos encontrar, en el libro de Lucas, en el libro de Marcos, y en el libro de Juan. Y esto nos ayuda, a nosotros, a nosotros entender, lo que nos está, lo que estamos viendo, en estos versículos, lo que estamos, leyendo en estos versículos.

Además del milagro, de la alimentación, de los cinco mil, claro, está la, la resurrección, de nuestro Señor Jesucristo, también está, en todos los evangelios, en los cuatro evangelios, Mateo, Marco, Lucas, y Juan.

Y empieza, precisamente, después de esto, y nos ayuda, en nosotros, ver los otros evangelios, que dicen de esto. Y vimos, precisamente, el evangelio de Lucas, el capítulo nueve, y vimos también, el evangelio de Marcos, el capítulo seis.

Y nos dicen, Lucas, capítulo nueve, que nuestro Señor, Jesucristo, envió a sus discípulos, de dos en dos, a predicar, a predicar el evangelio.

Él lo mandó, a predicar el evangelio, del reino, lo mandó, a tener, a sanar, a los enfermos, y a liberar, a los endemoniados. Y precisamente, esto fue lo que ellos fueron, y lo dividió, de dos en dos, lo mandó, a una misión, a ellos.

Y a esto, que se está refiriendo, cuando dice, después de esto, pero, sigo abundando. Y los discípulos, fueron, predicando, arrepentimiento, y fe, predicando el evangelio, del reino, de Dios.

Que se arrepintieran, de sus pecados, que tuvieran, la fe, en nuestro Señor, Jesucristo, para que sean, puedan ser salvos. También, sanaron enfermos, Dios, nuestro Señor, Jesucristo, les dio el poder, para sanar a los enfermos, para liberar, a los endemoniados.

Imagínense, en ese tiempo, con toda la escasez, de, no, posiblemente, no, posiblemente, no, no había médicos, como toda la tecnología, que nosotros tenemos ahora, todas las medicinas.

Y ellos, sanando a enfermos, liberando personas endemoniadas, poseídas por demonios, y predicando el evangelio, de la salvación, el evangelio, el evangelio del reino.

Y, precisamente, después que ellos terminaron, esta misión, acuérdense, que fueron enviados, de dos en dos, para, para hacer todo esto. Después que terminaron, esta misión, ellos fueron, ellos fueron, donde nuestro Señor, Jesucristo.

Y a esto, es que se refiere, cuando empieza, en el capítulo, en el versículo uno, del capítulo seis, cuando dice, después de esto. Y, después, precisamente de esto, Jesús fue al otro lado, del mar de Galilea.

Él se movió, cuando vio a sus discípulos, cuando se juntó, con sus discípulos, posiblemente, nuestro Señor Jesucristo, estaba cansado, los discípulos, quizá habían caminado, un largo trayecto. Y dice que fue, al otro lado, del mar de Galilea, el de Tiberia.

Y no nos podemos, confundir con esto, cuando dice, el de Tiberia. ¿Qué sucede? Que, Herodes Antipa, fundó una ciudad, cerca del mar de Galilea, o cerca, que es un lago en sí.

Dice el mar de Galilea, pero es un lago. Y fundó una ciudad, en honor a Tiberio César, un emperador romano. Entonces, con el tiempo, el mar de Galilea, o el lago de Galilea, fue, fue, se llamaba, el lago de Tiberia, precisamente, por esta ciudad, que fue fundada, que fue, que fue creada, por, por, por Herodes Antipas, en honor a Tiberio César.

Y, sigue diciendo, en el versículo número dos, dice, que, le seguía, y le seguía, gran multitud. Wow. Donde quiera que nuestro Señor, Jesucristo, se movía, le seguía, una gran multitud.

Y, sobre todo, por los milagros, que estaba haciendo. Miren, como dice, y le seguía, gran multitud, porque veían las señales, que hacían los enfermos. Una sociedad carencial, una sociedad, con, muchísimas, posiblemente, muchísimas enfermedades.

Y, nuestro Señor, Jesucristo, sanando a los enfermos, curando a los enfermos. Vimos el milagro, el milagro del paralítico, que tenía 38 años, me parece, que no podía caminar, sin, sin poder, eh, valerse por sí mismo.

Y, nuestro Señor, Jesucristo, lo sanó. Todo esto, estaba llegando a la población. Pero, y, seguro preguntándose, quién es este hombre, que, que está sanando a los enfermos, que está liberando a los endemoniados.

Y, ¿cuál era la motivación, que ellos estaban siguiendo, a nuestro Señor Jesucristo? No era la motivación, correcta, por así decirlo.

Sabemos, que tienen una necesidad, tenían una necesidad, física, pero, su motivación, debería de ser, su necesidad espiritual. Y, ellos, le estaban siguiendo, a nuestro Señor Jesús, por lo que ellos, estaban viendo, que Cristo, hacía con los enfermos, que levantaba a los enfermos, que sanaba a los enfermos.

Y, yo quiero preguntarte, en el día de hoy, ¿cuál es tu motivación? ¿Por qué tú estás siguiendo, a nuestro Señor Jesucristo? ¿Por qué tú estás aquí hoy, un día lluvioso, un día con mucha lluvia?

¿Por qué estás aquí, en la iglesia? ¿Cuál es tu motivación, por la cual tú estás siguiendo, a nuestro Señor Jesucristo? Si tu motivación, es, buscar la gloria de Dios.

Si tu motivación, es, reconocer, que Cristo es Dios. Si tu motivación, es, hacer, todo, lo que le agrada a Dios.

Si tu motivación, es, obedecer, a Dios, en todo. Si tu motivación, es, amar a Dios, entonces, tú, tú, tienes la motivación, correcta. Si tu motivación, no es esa, entonces, órale al Señor, pídele al Señor, que, te ayude, a seguirlo, por lo que Él es, con la motivación, correcta, por lo que Dios, ha hecho por nosotros, por lo que Cristo, ha hecho por nosotros.

Imagínense, mis hermanos, y amigos, que Cristo, siendo Dios, porque Cristo, ya hemos visto, que Cristo, es Dios. Siendo Dios, se humanizó, se encarnó, siendo un espíritu, se hizo hombre, y vino a la tierra, y murió por nuestros pecados.

Él tenía que hacerse hombre, para poder pagar por nuestros pecados. Él, al mismo tiempo, era el único que podía satisfacer, la justicia de Dios, al ser, natural, siendo Dios, y siendo hombre, 100% Dios, 100% hombre.

Dice entonces, que Jesús subió, en el versículo número 3, subió a un monte, y se sentó allí, con sus discípulos, sus discípulos, le habían contado, todo lo que habían hecho, habían sanado enfermos, habían liberado, personas endemoniadas, estaban predicando, el evangelio de salvación, estaban predicando, el reino de Dios, y Jesús subió a un monte, y se sentó allí, con sus discípulos, a escuchar a sus discípulos, a predicarle a sus discípulos, hablarle a sus discípulos, de la palabra de Dios, y dice, y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos, pero, ¿por qué Dios?

¿Por qué el Espíritu Santo, en este capítulo número 6, que nosotros estamos escuchando, en el día de hoy, que nosotros estamos leyendo, que ustedes están escuchando, la predicación, ¿por qué el Espíritu Santo, nos escribe en estas palabras, que estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos?

Y es bueno recordar esto, mis hermanos, nada está en la Biblia, nada debe de pasar desapercibido, todo tiene una importancia, ¿por qué está aquí?

Dice que estaba cerca la Pascua, los judíos celebraban, la fiesta de la Pascua, ¿en qué consistía? ¿Por qué celebraban esta fiesta? Esta fiesta, lo hacían recordando, que la nación de Israel, fue liberada de la esclavitud, a que fue sometida, por el imperio egipcio, en ese tiempo, Egipto era el imperio más poderoso, y tenían esclavitud, a la nación de Israel, Dios mandó a Moisés, para que hablara con el emperador, con el emperador judío, con el rey de Egipto, perdón, para que liberara al pueblo judío, y él se negó, su corazón endurecido, no libertó, al pueblo judío, entonces Dios le mandó, diez plagas, y la última plaga que le mandó, era que iba, a matar el primogénito, de cada familia, y le dijo a la nación de Israel, que mataran un cordero, y que cogieran la sangre, y pusieran en una parte de la casa, en el tindel, lo rociaran con la sangre, entonces cuando llegó la noche, las casas, que no tenían esta señal, de la sangre marcada, en la casa, entonces, el primogénito, de esa casa, fue muerto, y a qué nos lleva esto, qué nosotros pensamos, cuando vemos esto, nos recordamos, inmediatamente, en el capítulo uno, de este mismo libro de Juan, cuando,

Juan el Bautista dice, este es el cordero de Dios, que quita, el pecado del mundo, así como cuando, los judíos celebran, la fiesta de la Pascua, que fue librado, el primogénito, que el cordero, fue el sacrificio, este es el cordero, de Dios, nuestro Señor Jesucristo, que quita, los pecados del mundo, Cristo murió, por nuestros pecados, Cristo dio su vida, por nuestros pecados, y solamente él podía, salvarnos, solamente él podía, dar su vida, a cambio, por lo que nosotros hicimos, solamente Cristo, pudo, darnos salvación, solamente Cristo, pudo darnos, vida eterna, entonces, miren que sucede, en el versículo, número cinco, dice, cuando alzó Jesús, los ojos, y vio que había venido, a él gran multitud, dijo a Felipe, él miró, él estaba sentado, él vio, que había una gran multitud, le dijo a Felipe, de dónde compraremos pan, para que coman estos, era una gran cantidad, de personas, se calcula, que habían cinco mil hombres, pero acuérdense, que tenemos que contar, las esposas, los hijos, y posiblemente, algunos teólogos, dicen que posiblemente, había una población, de quince mil, a veinte mil personas, y no había, y él tuvo compasión,

Dios es un Dios compasivo, tuvo, dijo, preguntó, de dónde compraremos pan, para que, para que coman, pero oigan esto, esto decía, para probarle, esto decía, para probarle, porque él sabía, lo que había de hacer, Dios lo sabe todo, Cristo, lo sabe todo, Dios, sabe nuestros pensamientos, Dios escudriña, nuestros corazones, Dios nos conoce, nosotros podemos, engañar al hombre, pero a Dios, nunca lo vamos a poder engañar, entonces, le dijo, de dónde compraremos pan, y estaba, de dónde compraremos pan, para que coman esto, y Felipe, le respondió, doscientos denarios, de pan, no bastarían, para que cada uno, de ellos tomase, un poco, y hay muchas cosas, que nosotros, tenemos que ver, en estos versículos, mis hermanos, una gran enseñanza, que nosotros, tenemos, Cristo, quien es Dios, estaba, probando, a sus discípulos, para que ellos, sepan, porque Cristo, sabe todo, pero para que ellos, sepan, cómo está su fe, para que ellos, sepan, cuál es la calidad, de la fe, que tienen, y por eso, le dijo, de dónde, compraremos, de dónde, compraremos pan, para que estos, coman, él estaba, probando, a sus discípulos, nosotros, vamos a recibir, prueba, en estas vidas, todos nosotros, nosotros, vamos, en algún momento, en nuestras vidas, vamos nosotros, a recibir, a recibir pruebas, mis hermanos, mis hermanos, y amigos, quizás, en estos momentos, tú estás, pasando por una prueba, quizás, en estos momentos, tiene una dificultad, y tú te preguntas, pruebas, y por qué, estas pruebas, por qué, esta situación, pero, yo quiero decirte, mi hermano, mi amigo, que todos nosotros, vamos a ser probados, no una vez, sino muchas veces, y yo quiero que, nosotros, veamos, yo quiero que, nosotros, vayamos, a primera, a primera de Pedro, el capítulo uno, de los versículos, del seis al nueve, yo lo voy a, yo lo voy a estar leyendo, porque quizás, tú estás pasando, por una prueba, en estos momentos, por alguna dificultad, y te preguntas, qué está sucediendo, por qué me está sucediendo, puede ser, cualquier prueba, es bueno señalar, que, las, hay una diferencia, entre prueba, y tentación, las tentaciones, vienen, del enemigo, de Satanás, y sus demonios, que el Señor, lo reprenda, del mundo, y de nuestra propia, de nuestra, propia naturaleza, vienen las tentaciones, pero las pruebas, las pruebas, vienen de parte de Dios, es importante, decirle, mis hermanos, un ejemplo, muy bueno, para nosotros, entenderlo, lo de las pruebas, cuando, el oro, se extrae, de las minas, el oro, es sometido, al fuego, para quitarle, las impurezas, y entonces, qué hace, esa persona, que está limpiando, que está quitándole, las impurezas, al oro, mira, el metal, y si ve, su imagen, reflejada, en el metal, se da cuenta, que ya las impurezas, se están, yendo, a nosotros,

Dios nos da prueba, para que nosotros, reflejemos a Cristo, en todo lo que hagamos, para que nosotros, reflejemos, a nuestro Salvador, a nuestro Redentor, y Él estaba, probando a sus discípulos, para que ellos, sepan, vuelvo y le digo, para que ellos, sepan, cómo estaba su fe, y miren, como dice, en primera de Pedro, capítulo 1, del 6 al 9, así que, alegrense de verdad, les espera, una alegría inmensa, aunque tienen, que soportar, muchas pruebas, por un tiempo breve, esto es, Pedro, primera de Pedro, capítulo 1, dice, estas pruebas, demostrarán, que su fe, es auténtica, nosotros, estamos viendo, aquí una de las razones, de la prueba, para que nosotros, aprendamos, si nuestra fe, es verdadera, si nuestra fe, es auténtica, dice, están siendo, están siendo probadas, de la misma manera, que el fuego, prueba, y purifica el oro, aunque la fe de ustedes, es mucho más preciosa, que el mismo oro, dice entonces, sigue diciendo, entonces, su fe, al permanecer, firme, en tantas pruebas, les traerá, muchas alabanzas, gloria, y honra, en el día, que Jesucristo, sea revelado, a todo el mundo, wow, está bastante claro, pero también, el apóstol,

Pedro, hace una, una, una aclaración, que está, precisamente, en el capítulo 4, en el versículo, capítulo 4, de los versículos, del 12 al 15, miren, hace una aclaración, que es importante, que nosotros, la entendamos, dice, queridos amigos, no se sorprendan, de las pruebas, de fuego, por las que están, atravesando, como si algo, extraño, les sucediera, en cambio, alegrense, mucho, porque estas pruebas, les hacen, ser partícipes, con Cristo, de su sufrimiento, para que tengan, la inmensa alegría, de ver su gloria, cuando se ha revelado, a todo el mundo, si los insultan, porque llevan, el nombre de Cristo, sean bendecidos, porque el glorioso, espíritu de Dios, reposa en ustedes, sin embargo, aquí hace la aclaración, nosotros, no podemos decir, oh, esta prueba, que yo estoy pasando, tenemos que estar seguros, si verdaderamente, es una prueba, porque, aquí hace una aclaración, dice, sin embargo, si sufren, que no sea, por matar, por robar, por causar problemas, o entremeterse, en asuntos ajenos, eso ya no es una prueba, eso es por causa, de tu pecado, que está pasando, esa tribulación, mis hermanos, y aquí hace la aclaración, el apóstol, el apóstol,

Pedro, entonces, dice en el versículo, número 6, que decía esto, para probarle, para probar su fe, para que ellos sepan, cuál es su fe, y cómo respondió Felipe, cuál fue la respuesta, de Felipe, miren como él dijo, 200 denarios de pan, no bastarían para, cada uno de ellos, tomarse un poco, un denario equivalía, al trabajo, de un día, de una persona, entonces, 200 denarios, podríamos decir, que una persona, trabajando, ocho meses, no podía mantener, a la gran cantidad, de personas, no podía cubrir, los gastos, de la gran cantidad, de personas, que estaban ahí, presentes, está respondiendo, con incredulidad, no está teniendo, nosotros estamos viendo, en Felipe, no está teniendo, confianza en Dios, no se recuerda, que Dios lo envió, de dos en dos, y que le dio el poder, para curar enfermos, para liberar endemoniados, cómo está tu confianza, en Dios, está igual, que la de Felipe, está igual, que la de los apóstoles, de nuestro Señor, Jesucristo, cuál es tu confianza, en Dios, yo te pregunto, no tiene que responderme, respóndete a ti mismo, nosotros, es muy fácil, decirlo, pero Felipe, no tenía confianza, en Dios, pero nosotros, muchas veces, no tenemos confianza, en Dios, nosotros nos olvidamos, muchas veces, que Dios, es todopoderoso, nosotros nos olvidamos, que Dios, está en todos los lugares,

Dios, está en este lugar, Dios, lo ve todo, Dios, lo escudriña todo, cuando tú, estás con un problema, cuando estás, con una tribulación, cuando estás, en medio de una enfermedad, cuando estás, en medio de un peligro, cuando tú sientes, temor, Dios, está ahí, Dios, está ahí, Dios, Dios, no te va a desamparar, Dios, lo ve todo, mis hermanos, nada, lo pasa, lo toma por sorpresa, Dios, quizás, la prueba, que tú estás pasando, ahora, ya Dios sabía, Dios, la ha permitido, porque Dios, quiere, que tú reflejes a Cristo, en todo lo que tú hagas, entonces, entonces, miren, sigue la incredulidad, miren, cómo, cómo responde, otro de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo, uno de los primeros discípulos, de nuestro Señor Jesucristo, le dijo, aquí está un muchacho, que tiene cinco panes, de cebada, y dos pececillos, más, qué es esto, para tanto, ustedes ven, sigue con la incredulidad, pero si Cristo, convirtió el agua, en vino, mis hermanos, y ellos vieron, y fueron testigos, de esto, si levantó, si levantó, a un paralítico, que tenía muchísimos años, que no podía caminar, y ellos fueron testigos, de todo esto, la incredulidad, el, el pecado, mis hermanos, no veían, la grandeza, de nuestro Señor Jesucristo, la providencia, de nuestro Señor,

Dios, los milagros, que Dios, que Dios, que nuestro Señor Jesucristo, estaba haciendo, Dios es un Dios, que provee, es un Dios, que sostiene, es un Dios, que creó el universo, que sostiene, todo lo que existe, y ellos estaban, al lado de nuestro Señor, Jesucristo, en todo momento, junto con él, ellos, no, no debieron tomar esa actitud, no debieron, tener esa incredulidad, que están reflejando, entonces, sigue diciendo, entonces, Jesús dijo, haced recostar a la gente, nuestro Señor, Jesucristo, dijo, colocan a las personas, en grupos de 50, 50, algunos dicen, en grupos de 50, y en grupos de 100, y había mucha hierba, en aquel lugar, y se recostaron, como en número, de 5 mil varones, acuérdense, está mencionando, 5 mil varones, pero sin nosotros, contar las esposas, y los hijos, podríamos decir, posiblemente, lo que muchos teólogos, afirman, que había, aproximadamente, algunas 15 mil personas, de 15 mil a 20 mil personas, entonces, después, después de esto, se recostaron, y dice, en el versículo, número, número, 8, número 9, perdón, aquí está, un muchacho, que tiene los 5 panes, en el número, en el número 10, dice, entonces,

Jesús, y tomó Jesús, aquellos panes, acuérdense, los 5 panes, y los 2 pececillos, Jesús tomó esos panes, y tomó Jesús, aquellos panes, y habiendo dado gracia, los repartió, entre los discípulos, y los discípulos, entre los que estaban, recostados, asimismo, de los peces, cuanto querían, y cuanto se hubieran saciado, dijo a sus discípulos, recoger los pedazos, que sobraron, para que no se pierda nada, ellos le entregaron, los 5 panes, le entregaron los peces, eran panes de cebada, era la alimentación, de las personas, de escasos recursos, con esa, era, básicamente, con esa, de esa forma, que se alimentaban, nuestro Señor Jesucristo, oró, y se multiplicaron los panes, se multiplicaron los peces, y pudieron, todas esas personas, alimentarse, inclusive, sobró, de toda la cantidad, de personas, que habían, sobró, quedaron, dicen que, quedaron, pudieron llenar, 12, 12 canastas, y nos llama la atención, lo que dice, nuestro Señor Jesucristo, recoger, los pedazos, que sobraron, para que no se pierda nada, y esto, inmediatamente, me llegó a la mente, como nosotros, muchas veces, muchas veces, nosotros, cocinamos, más de lo que vamos, a consumir, como muchas veces, nosotros, vamos a decirlo, desperdiciamos, los alimentos, como muchas veces, nuestros hijos, dicen, no, yo no quiero eso, yo quiero otra cosa, y mis hermanos, tantas personas, que hay, que hay muriendo, muriendo de hambre, en el mundo, nosotros, no valoramos, las cosas, que Dios nos ha dado, nosotros, no, no nos importa, muchas veces, cuántas veces, nosotros, cocinamos, más, más de la cuenta, por así decirlo, y, y cuántos niños, están muriendo de hambre, cuántas personas, en estos momentos, no saben, ni siquiera, lo que van a comer, personas muriéndose, día a día, por falta de alimentos, y Dios nos ha dado, tanto a nosotros, y miren, como Cristo, nos da el ejemplo, dice, recoger, los pedazos, que sobraron, para que no se pierda, nada, que no se pierda, nada, nosotros, por cualquier cosa, bote esa comida, o no, no le da muy importancia, a mis hermanos, y pienso, en las naciones, que están en conflictos, todos nosotros, sabemos los países, que están en guerra, imagínense, donde hay una gran destrucción, donde no hay alimentos, imagínense, lo difícil, que es una persona, que no sepa, que va a comer en el día, una persona, que no, que esté pasando hambre, mis hermanos, yo espero, que esto, nos lleve a nosotros, a meditar, porque si Cristo, siendo Dios, si Cristo, quien es el creador, del universo, el creador, del mundo, el creador, de todo lo que existe, quien nos creó, a nosotros, dice, y recojan, todo lo que quedó, para que no se pierda, nada, y dice, en el versículo 13, recogieron pues, y llenaron, doce cestas, de pedazos, que de los cinco panes, de cebada, sobraron, a los que habían comido, si Cristo dice eso, mis hermanos, nuestro Señor Jesucristo, que esto nos llegue, al corazón, a nosotros, y que apliquemos, esta palabra, en nuestras vidas, si tú vas a cocinar, cocina la cantidad, que tú vas a consumir, si, si te quedó, si te quedó, alimento, guárdalo, para el otro día, mételo en la nevera, tenemos mucha tecnología, tenemos aquí luz, las 24 horas, tenemos refrigeradores, guarde esa comida, y no malgaste, la comida, entonces ellos, los recogieron, y los llenaron, dice, aquellos hombres, entonces, viendo la señal, que Jesús había hecho, dijeron, este verdaderamente, es el profeta, que había de venir al mundo, cuando ellos vieron esto, dijeron, pero este es el hombre, este es el profeta, que ha de venir, y se estaban, y estaban ahí,

haciendo, recordándose, de lo que, de lo que Moisés dijo, que vendría un profeta, mucho más grande que él, y ellos vieron esto, es increíble, mis hermanos, que casi 20 mil personas, fueron alimentadas, con, con cinco panes, y dos pececillos, algunas personas, han querido, decir que esto no es así, pero esto fue así, mis hermanos, porque la Biblia, es la palabra de Dios, la Biblia, es la palabra de Dios, y nosotros, lo que dice la Biblia, nosotros tenemos que creer, y, ellos dijeron, al ver todo esto, bueno, este es, este es el Mesías, este es el profeta, que había de esperar, y hay aquí algo, en el versículo número 15, que nos llama la atención, pero entendiendo Jesús, que iban a venir, para apoderarse de él, y hacerle rey, volvió a retirarse, al monte, él solo, Cristo está rechazando, él sabía, que ellos, lo iban a, lo iban a, a poner como rey, pero, él no está buscando, un reino de este mundo, no, el reino, él está buscando, un reino eterno, el reino de Dios, y él, al saber esto, las intenciones de ello, porque Cristo conoce todo,

Cristo es Dios, él entonces salió, y lo dejó, porque la, posiblemente, en el pensamiento, posiblemente no, en el pensamiento de ello, era, obligarlo a que, o, presentarlo a él, como el rey, de la nación de Israel, porque, ellos, estaban buscando, estaban esperando, un rey, pero no sabían, el rey que ellos, estaban esperando, en su falta, de entendimiento, podríamos decir, en su falta, de conocimiento, era un rey, que lo libertara, del imperio romano, que era el imperio, en ese entonces, más poderoso, pero, el reino que Cristo, vino a traer a la tierra, no es un reino temporal, es un reino eterno, el reino de Dios, donde se va a acabar, el pecado, donde nosotros, vamos a tener, un cuerpo glorificado, igual que el de él, y donde nosotros, no vamos, a pecar más, y por eso, termina el versículo 15, diciendo, entendiendo Jesús, que iban a venir, para apoderarse de él, y hacerle rey, volvió a retirarse, al monte, él solo, entonces, en estos versículos, nosotros hemos visto, muchas cosas, mis hermanos, nosotros, nosotros hemos visto, como,

Cristo, alimentó, esta gran cantidad, de personas, nosotros, hemos visto, una lección, de mayordomía, nosotros vemos, como, nuestro Señor Jesucristo, no deja, que se desperdicie, nada, y dice, que recojan, los alimentos, que sobraron, y que los guarden, nosotros, hemos visto, también, como, como, Cristo, prueba, a los discípulos, para ver, donde, para que ellos sepan, cómo está su fe, nosotros, también, hemos visto, cómo, Cristo, rechaza, el reino terrenal, porque, su reino, no es de este mundo, entonces, cuáles, cosas, nosotros, tenemos que aprender, de esto, que hemos escuchado, en el día de hoy, de estas palabras, que el Espíritu Santo, nos ha traído, en el día de hoy, cuáles, cosas, nosotros, vamos a llevar, a nuestros hogares, cuáles, cosas, nosotros, vamos a estar meditando, vamos a meditar, en esto, dice, que, los milagros, mis hermanos, los milagros, es una forma, de revelación, de Dios,

Dios, se está revelando, se está revelando, con estos milagros, para que, los seres humanos, conozcan, silban, y honren a Dios, esto, por eso, es que, el propósito, de este libro, que paradójicamente, está en los últimos capítulos, en el capítulo 20, el 21, es el último, dice, que estas señales, fueron escritas, para que, viéndola, nosotros tengamos, creamos, en que Jesús, es el hijo de Dios, es el salvador, del mundo, y entonces, esta, es una forma, de revelación, los milagros, es una forma, de revelación, cuando Dios, sostiene el universo, como lo sostiene, es una forma, de revelación, Dios, está revelando, al hombre, para que, el hombre, lo conozca, le silba, y lo honre, mis hermanos, Dios, nos sostiene, a nosotros, Dios, nosotros tenemos, nos alimentamos, todos los días, Dios, evita que la tierra, siga, no se salga, de su eje,

Dios sostiene, el universo, y es una forma, de Dios, estarse revelando, entonces, con todos, estos milagros, Cristo, está demostrando, que es el hijo, de Dios, con estos milagros, Cristo, está enseñando, que él es el hijo, de Dios, es el salvador, del mundo, es el mesía, esperado, tenemos también, que entender, al ver estos milagros, que además, de las necesidades físicas, que nosotros tenemos, todos nosotros, tenemos una necesidad, espiritual, todos los hombres, tienen una necesidad, espiritual, todos los hombres, todo el que no se haya, arrepentido, de su pecado, y puesto su fe, en nuestro señor, Jesucristo, no será salvo, si tú estás aquí hoy, si no conoces, de nuestro señor, Jesucristo, si tú no te has arrepentido, de tus pecados, tú tienes que arrepentirte, y venir a los pies, de Cristo, aceptar a Cristo, como reconocer, que Cristo es tu señor, y es tu salvador, Dios es nuestro proveedor, estamos viendo aquí, Dios, es nuestro sustentador,

Dios es quien nos sostiene, estamos viendo, todas estas cosas, nosotros podemos meditar, podemos pensar en ellas, cuando nosotros salgamos de aquí, también, entender que nosotros vamos a recibir pruebas, vamos a tener pruebas, mis hermanos, vamos a ser probados como el oro, para que nosotros sepamos, cuál es la calidad de nuestra fe, entonces, hay algo que quise, quise mencionar, en el día de hoy, dice que los milagros son, una creación, los milagros son, algo nuevo, que nunca se había visto, señales, que nos enseñan, y nos llevan a entender más, la gloria de Dios, Dios se está revelando, Dios se ha revelado siempre, una forma de revelarse, es a través de los milagros, una forma de, en la cual Dios se revela, es como nos sostiene, a nosotros, mis hermanos, si tú estás aquí, vuelvo y te repito, si tú estás aquí, sin nuestros, que no conoces del Señor, si tú no conoces de nuestro Señor Jesucristo, arrepiéntete de tus pecados, y si quieres que nosotros, oremos por ti, nosotros al final, podemos orar por ti, pero arrepiéntete, arrepiéntete de tus pecados, si tú estás aquí hoy,

Dios te ha traído aquí, para que tú escuches, palabras de salvación, palabras de vida, arrepiéntete y ven a Cristo, porque no hay otro camino, el único camino, es nuestro Señor Jesucristo, nuestro Salvador, y nuestro Redentor, vamos a orar, mis hermanos, Señor, gracias por tus palabras, gracias por, por lo que tú, nos has dejado, por las enseñanzas, que nos has dado, en el día de hoy, permite que podamos recordarla, que podamos asimilarla, y que nos ayuden, Señor, a crecer en santidad, a tener comunión contigo, te damos gracias, Señor, en el nombre de Jesús, Amén.

Amén. Amén. Amén. Gracias.