Nuestro Pastor Charls Gomez Nos Predico En(Juan 5 )
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Quiero extenderles de nuevo una calorosa bienvenida a todos los que están con nosotros hoy.! Es un deleite, un placer que Dios nos haya reunido hoy aquí a adorarle, a aprender de Él y de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Como ustedes saben, estamos en el Evangelio de Juan y comenzamos una jornada la vez pasada y es nuestra intención hoy concluir el capítulo, llegar al final del capítulo 5.
Pero permítanme leerles esa porción, esos versículos del capítulo 5, pueden ir en sus Biblias si las tienen. Desde el 30 al 47, Juan 5 del 30 al 47.
No puedo yo hacer nada por mí mismo. Según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo.
Porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da testimonio acerca de mí.
Y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. ¿Tiene sonido? Yo no oigo. Ok. Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que es el testimonio verdadero.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno, mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. Él era antorcha que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, las mismas obras que yo hago dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado.
También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto. Ni tenéis su palabra morando en vosotros, porque a quien él envió vosotros no creéis.
Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.
Gloria de los hombres no recibo, mas yo os conozco que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís.
Si otro viniera en su propio nombre, a éste recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues? Recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único.
No penséis que voy a acusaros delante del Padre. Hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyese a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.
Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? Vamos a orar. Bendito Señor y Dios, Tú que reinas, Tú que te has hecho presente de manera especial en medio nuestro hoy, delante de Ti nos postramos, a Ti te exaltamos y te damos gracias.
Necesitamos la asistencia de Tu Santo Espíritu para que estas verdades, para que esta palabra, cumpla su propósito, el cual Tú has determinado, que no tornará a Ti vacía.
Gloríficate en medio nuestro, asístenos, que la apliques a nuestros corazones, a nuestras mentes, que podamos ser fortalecidos por nuestra confianza en Tu Hijo, y que los que no te conocen puedan huir a Él como único refugio de salvación para sus almas.
Trae vida eterna a nuestro medio y que salgamos de aquí fortalecidos, Señor, por Tu Palabra. Y en Cristo Jesús te lo suplicamos.
Amén. Como les mencioné brevemente la vez pasada, pues comenzamos la parte 1 de esta porción, y yo lo que decidimos hacer fue que íbamos a invitarles a participar en un viaje imaginario en el Expreso EJ Evangelista Juan, Expreso del Evangelista Juan, y íbamos a viajar desde el capítulo 2 hasta el capítulo 5, donde pretendemos llegar hoy, y permítanme, como es un tren, la velocidad va disminuyendo un poquito, pero vamos a ver un poquito rápido, sobre todo en la primera parte, y al final, permítanme hacer una breve parada, cuando lleguemos a la estación, voy a hacer una breve parada para que concluyamos, y seamos beneficiados.
Pero como mencioné en la oración, sin la ayuda del Espíritu Santo, todo esto es vano. MacArthur decía que no necesariamente dedicaba mucho tiempo a la aplicación de los sermones, porque simplemente dice la palabra, y el Espíritu Santo la aplica en nuestros corazones.
Y tienes razón, eso no quiere decir que vamos a hacer, que yo voy a decir ahora, pues no tengo que traer aplicaciones, pero simplemente lo que quiere decir es, que es el Espíritu de Dios, que toma lo que aquí se dice, lo que está en la Escritura, y la aplica a cada uno de ustedes en particular, a mí y a cada uno de ustedes.
Así que les invito de nuevo a montarse en el expreso EJ, EJ Express, y vamos a empezar donde nos quedamos la otra vez, que fue en el capítulo 5, versículos del 19 al 20.
Y a esta primera porción, yo le puse aquí que vamos a ir en alta velocidad, no a mil por hora, pero vamos ahí un poquito más rápido. Y el propósito de esto es, porque queremos aprender, queremos descubrir, cuál es el propósito, cuál es mi intención en hacer esto.
El propósito de este viaje es, descubrir al Hijo de Dios, que descubramos al Hijo de Dios, al Hijo del Hombre, que es nuestro Señor Jesucristo.
Y que esto nos rete, en conocer a Cristo, ver al Señor Jesús, en el Evangelio de Juan, en estos capítulos, que esto nos ayude a considerar, qué vamos a hacer nosotros, con el Hijo de Dios.
Eso es lo que yo quiero que ustedes tengan en sus mentes, en sus pensamientos. Cuando veamos al Señor Jesucristo, desplegando sus milagros, sus señales, sus maravillas, lo que Él dice de sí mismo, lo que el Padre dice acerca de Él, lo que la Biblia habla acerca de Él, que nosotros nos preguntemos, ¿y qué voy a hacer yo con el Hijo de Dios?
Si eso se logra, que ustedes al final puedan meditar, que si no he hecho nada con el Hijo de Dios, ¿qué voy a hacer yo con el Hijo de Dios? con el Hijo del Hombre.
Y mencioné que, para los que toman notas, los que tomaron notas la otra vez, no tienen que tomar notas ahora esta vez, pero que tengan pendiente, porque vamos a mencionar algunos de los porqués, que por cierto, son diez, los llevé a diez porqué, distintas, ustedes se van a dar cuenta, y vamos a estar pendientes de las señales, como les dije, los milagros, cómo Él interactuaba con los menopreciados, con los religiosos, con las personas que no eran alcanzadas, lo que dice Juan el Bautista de Él, lo que dice Dios el Padre acerca de Él, lo que dice el evangelista Juan acerca de Él, lo que dice Moisés, y lo que dicen las Escrituras acerca del Hijo de Dios.
Y cómo Dios el Padre, cómo dice, testifica que ese era el Hijo de Dios. Y este viaje, como va a ser en el Evangelio de Juan, esto nos transportamos a la Palestina, en los tiempos de Jesús.
No voy a repetir nada de lo que se dijo anteriormente, sino que vamos a, el tren va a comenzar en la parada del capítulo 5, de los versículos, 19 al 29. Cómo les dije, si ustedes quieren tomar nota, hay diez porqué, por si acaso no digo número 1, 2, 3, 4, 5, pues ustedes, no es de gran importancia la cantidad de números, pero, este eterno e invisible Dios, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, el creador de cielo y tierra, que es invisible, se encarnó en la persona de su Hijo Jesucristo, y vino a este mundo.
Y en este Evangelio, estamos aprendiendo de Él, de ese unigénito, encarnado, Hijo de Dios.
Juan 5, 19 al 29. Jesús hablando, amén, amén, o en otra palabra, de cierto o de cierto, que la palabra en el griego es amén, amén, amén, que al principio de una frase, y significa de cierto o de cierto, digo, es un énfasis, como nuestro hermano, pero bien acerca de eso.
Dice el Señor Jesús, no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que vea hacer al Padre. Recuérdense que estamos hablando de, cuando me refiero al Hijo, al Hijo de Dios, y cuando se refiere al Padre, es a Dios el Padre.
No puede el Hijo hacer nada, a menos que vea, lo que vea hacer al Padre. Porque, porque, porque, porque, porque, porque, porque, porque, el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace.
A mí me impactó el hecho de, de esta relación de Padre-Hijo, porque a veces, quizás nosotros como Padre, no tenemos esa intimidad con nuestros hijos, y amamos y todo, pero, pero aquí se ve una intimidad, extremadamente profunda, inalterable, la relación del Padre con el Hijo.
Entonces, presten atención a eso, aquí dice que el Padre, porque el Padre, haga pe, al Hijo, lo ama sacrificialmente, con el amor más profundo, más real, que existe, y le muestra todas las cosas que él hace.
Tres, porque, como el Padre levanta a los muertos, y le da vida, el Hijo, a los que quiere, da vida. ¿Ves cómo estamos?
El Padre, el Hijo, Padre e Hijo. Cuatro, porque, el Padre a nadie juzga, sino que todo juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre.
Y el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. En otras palabras, si este fuera el único versículo que yo tuviese, o que existiera, que la Biblia no la quitaron, y este es el único versículo, aquí no me está diciendo que quizás Mahoma, o que quizás Confucio, aquí está diciendo, el que no honra al Hijo, a Jesucristo, no honra a Dios.
Punto. No hay otro medio, no hay otra forma. ¿Se dan cuenta el énfasis, lo importante que es entender esto? Seguimos. Porque, quinto, porque como el Padre tiene vida en sí mismo, también dio al Hijo tener vida en sí mismo.
y también el Padre, el Padre, le dio autoridad al Hijo para hacer juicio, en cuanto Él es el Hijo del Hombre.
Y no quiero ampliar mucho, pero mi mensaje, el título es Hijo de Dios, Hijo de Hombre. Y por eso, me conviene mencionar esto, aunque no voy a expandirlo mucho realmente, pero cuando se refiere a que Jesús, Él se atribuye a sí mismo que Él es el Hijo del Hombre, en el día del juicio final, como les digo, no que voy a predicar de esto ni nada, simplemente una nota en margen.
En el día del juicio final, Dios se puso al nivel de nosotros. No era que el Dios invisible, eterno, con su shéquina, con su gloria, y nosotros ahí, el Señor Jesús como si fuera un humano como nosotros, es el Juez.
Hasta ahí se condescendió Dios, hacerse uno como uno de nosotros, para entonces juzgarnos como si fuera un Hijo de Hombre. Bueno, continúo.
Porque, seis, vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo, y los que lo oigan saldrán a resurrección, y los que hicieron bien saldrán a resurrección de vida, y los que hicieron mal a resurrección de condenación.
Yo sé esta traducción de la Reina Valera Gómez, porque uno pudiera decir, oh, o sea, que el que hace bien va al cielo, y no, realmente no es eso. A mí me gusta esta traducción porque dice, los que hicieron bien, porque pudiera ser, tú hiciste bien creyendo y haciendo lo que Dios mandó.
Se pudiera interpretar, aunque no necesariamente eso es. Pero sabemos cómo es que vamos al cielo. Nadie es bueno, según la Escritura. y los que hicieron mal a resurrección de condenación.
El que oye mi palabra, aquí me fui al versículo 24, por si llevan la Biblia en orden, simplemente para concluir esa sección ya. Versículo 24 dice Jesús, el que oye mi palabra, la palabra del Hijo, y crea al que me envió al Padre, tiene vida eterna.
Amén, Amén, versículo 25, o de cierto a cierto os digo, dice, Amén, Amén, os digo que la hora viene y la hora es cuando los muertos oirán la voz del Hijo del Hombre y los que la oyeren vivirán.
Con eso concluimos esa sección. Pero, hay mucho material, ¿verdad que sí? Es para ir haciendo la zapata a donde queremos llegar, entendiendo quién es este Hijo de Dios.
Y recuérdense que esta es una conversación en esa porción que él tiene con los judíos y él se le está revelando, se está revelando, se está dando a conocer quién él era, pero en el caso de nosotros, Dios la tiene aquí para que nosotros aprendamos de estas cosas.
¿Quién es ese Hijo de Dios que nos va a juzgar, que nos puede dar vida eterna? ¿A quien el Padre compartió todas las cosas, a quien el Padre ama?
Esta porción que nos seguimos ahora, donde en el versículo 30, en este EJ expreso, aquí vamos a ir un poquito con un modo más exploratorio, un poquito menos rápido.
Y comenzamos en el versículo 30, el Hijo dice, no puedo, no puedo yo, hijo, no puede el Hijo hacer nada por sí mismo.
Según el Hijo oye, según el Hijo, según yo oigo, dice el Hijo, así juzgo, mi juicio es justo, siete, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió el Padre.
esta mañana en la clase de escuela dominical y la vez anterior se habló de la autoridad. Cristo tiene todo lo que, tiene, va a juzgar, sabe todo lo del Padre, creó el universo con el Padre, es Dios.
Dios el Hijo no es menos Dios, no es menos Dios que Dios el Padre, ¿sí o no? Porque entonces fuera un Dios y un segundo Diosito y la Biblia en ningún lugar da cabida a eso.
Escuchen bien, es un imposible. El Hijo no es menos Dios que el Padre, ¿sí o no? No es, porque entonces no hay más de un Dios y solamente hay un solo Dios.
Por eso es el misterio. Y el misterio es, mis hermanos y amigos que nos visitan, ¿cómo es que este Dios ahora que está en la Tierra hablando con la persona, o sea, ¿cómo es?
¿En qué cabeza? O sea, ¿cómo es que con toda esta majestad, con toda esta gloria que creó el universo, que existió eternamente y ahora está ahí en la Palestina y nosotros estamos mirando que Él está hablando y está interactuando y está diciendo cosas de sí mismo?
Es extraordinario, uno lo lee y como que le pasa por alto, pero esto es extraordinario, esto es grande. Dice, yo no puedo hacer nada por mí mismo, según yo oigo, así juzgo y mi juicio es justo porque dice, yo no hago mi voluntad sino la voluntad del Padre.
Entonces, lo que me refería es el hecho de autoridad. Porque Él, como Hijo, se somete a la voluntad de su Padre. ¿Eh? Entonces, ¿quiénes somos nosotros para pensar que fulanito yo no le tengo que respetar porque aunque tenga un puesto mayor que el mío, Él no es nadie y yo lo puedo humillar o calumniar y hacer lo que quiera?
De eso fue que se habló parte de la escuela dominicana hoy. Yo no tengo, dice, dijo nuestro hermano Kelly, si yo tuviera la oportunidad de hablar con el presidente de los Estados Unidos, yo no le dijera la cosa de él que me desagradan porque yo no soy quién para decirle a él eso.
¿Quién soy yo? Yo debo respetarlo y honrarlo como por la posición que ocupa. O sea, todo tiene su lugar pero entonces el Hijo dice, yo no hago mi voluntad, dice el Hijo, sino la del Padre que me envió.
Aprendemos de nosotros de la sujeción del Hijo al Padre y eso no le disminuye su Deidad 100% Dios en lo absoluto.
Pero hay un orden de autoridad. Como en el matrimonio, el hecho de que la mujer está llamada a someterse a su marido no la hace inferior, sino que ese es el rol de la mujer.
El marido dirige y la mujer se somete. De lo contrario, hay dos cabezas en el hogar y no va a funcionar un hogar donde los dos mandan. ¿Funciona eso así?
¿Funciona? No creo que funcione. Pero ese es el orden de la creación de Dios. Por eso es que tenemos que prestar atención a Dios. Hay que prestarle atención a Dios.
No lo que yo pienso. Yo le decía a un compañero de trabajo, yo hice un comentario, quizás no fue muy sabio, acerca de la mujer predicando en la iglesia. Una mujer, me puso un mensaje de una pastora y obviamente era para decirme que era una burla porque la pastora dice que que si Moisés que si Abraham era rico, que si Salomón era rico, que nosotros los cristianos nosotros también estamos llamados a ser ricos y a tener dinero y a tener bla, bla, bla.
Y yo, y él me lo dijo para criticarle a esa mujer lo que estaba diciendo y que eso de que de sandalia, ¿qué es eso? Esa tabla afirmando a Cristo que andaba en sandalia, o sea, esa, bueno, la cosa es que y él dice pero yo creo en mi corazón que las mujeres sí pueden predicar, él en su corazón.
Yo pienso que eso está bien pero yo le dije pero el problema es que hay que mantenerse en la línea. Nosotros en el seminario estamos prendiendo una clase, en el seminario no, Simeon Trust, la primera clase fue que el pastor y el que enseña la verdad tiene que mantenerse en la línea, no es lo que yo creo ni lo que yo no creo, es que tengo que decir lo que es.
Si Dios dice que no, es que no, no es que a mí me guste, no. Entonces yo le dije bueno, va a la escritura y tú vas a encontrar la respuesta por ti mismo. Escúchame que me salí de la, el tren se debió del carril, no debía pero, una parada de emergencia.
Versículo, seguimos adelante, versículo 31, dice Cristo, si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
Otro, otro es el que da testimonio de mí, acerca de mí, y el testimonio que da de mí es verdadero. ¿Y quién da testimonio de Cristo?
El Padre. Dice vosotros, y cuando, y cuando el Padre, cuando, ¿cómo sabemos nosotros que, que el Padre da testimonio acerca del Hijo?
¿Hay alguna ocasión en la escritura que el Padre tiene que decir ese? ¿Eh? ¿Verdad que sí? Encontramos en los evangelios, cuando Cristo fue bautizado, ¿verdad que sí?
Mateo 3, Marcos 1, Lucas 3, Mateo 3, 17, cuando el Señor Jesús estaba siendo bautizado. dice, hubo una voz de los cielos que decía, este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia.
Recuerden que Dios es invisible, pero Dios creó, y muchas veces la voz de Dios es audible cuando, cuando Dios dio los mandamientos en muchas ocasiones, pero en ese caso, Él dijo, ese, ese es mi Hijo amado en quien tengo complacencia.
Tú eres mi Hijo amado y en ti tengo complacencia. Y cada evangelio, uno de los evangelios le va dando un poquito de... Pero el Padre da testimonio de que ese es el Hijo de Dios.
Vosotros, los judíos, versículo 33, vosotros, yo estoy añadiendo judíos, eran, porque la conversación era con ellos que Cristo tenía, vosotros los judíos enviaste mensajeros a Juan, a Juan el Bautista.
Ustedes les enviaron mensajeros a Juan el Bautista para preguntar, ¿verdad? ¿Eres tú? ¿Es este? ¿Quién es? O sea, ¿cómo es la cosa? Y Juan dio testimonio de la verdad.
Dice, pero yo no recibo testimonio de hombre alguno, más digo esto para que vosotros seáis salvos. Juan 21, del 29 al 34.
Juan capítulo 1. Juan el Bautista. Al día siguiente, Juan el Bautista vio a Jesús que venía a él y dijo, he aquí, he ahí el Cordero de Dios que quite el pecado del mundo.
Y dice Juan, este es aquel de quien yo dije, después de mí viene otro. Y escuchen esto, cada palabra es tremenda la importancia.
Dice Juan, este es aquel de quien yo dije, después de mí viene un varón el cual es antes que mí.
Va a venir un hombre después que existía desde antes. que es antes que mí. Porque era primero que yo. Más claro de ahí no se puede. Este que iba a venir después era antes que yo.
Y ese es Juan el Bautista. Y yo no le conocía, oigan esto, y yo no le conocía, dice Juan. Yo no sabía quién era, pero para que fuese manifestado Israel, dice, por esto vine yo, Juan, yo Juan, bautizando con agua.
También Juan, el Bautista, dio testimonio diciendo, vi al Espíritu que descendía sobre él del cielo como paloma y permaneció en él.
Yo no le conocía, pero, pero, el que me envió a bautizar con agua me dijo, sobre quien vea descender el Espíritu, ese, dice, sobre quien vea descender el Espíritu y permanece sobre él, ese, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo.
Y dice Juan, y yo le vi y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios. Wow. Él no lo conocía, pero ya Dios le había dicho, esto y lo otro, y cuando eso suceda, ese es, porque había muchas personas que venían a bautizarse, recuerdan que muchas personas estaban viniendo, confesando pecados, arrepintiéndose y todo, pero Juan estaba esperando la señal y ese es el Hijo de Dios.
Dice que enviaron a Juan, entonces Juan les aclara. Juan le aclaró a ellos quién era, quién dice versículo 35, él, Jesús, eran torchas, perdón, Juan el Bautista, él eran torchas que ardía y alumbraba y vosotros quisiste regocijaros en su luz.
Recuerde que Juan fue impactante, el testimonio de Juan fue muy impactante y muchas personas y fariseos y de todo el mundo estaban viniendo a arrepentirse y a bautizarse y él le dice, hace fruto digno de arrepentimiento, el hacha está puesta al pie de los árboles, que no da buen fruto, para el fuego.
Pero Juan fue visto como un profeta y había un gran respeto por Juan. Dice, ustedes quisieran regocijarse un poquito de tiempo en Juan, pero dice Cristo, más yo, versículo 36a, más yo tengo mayor testimonio que el de Juan.
8a, porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio que el Padre me ha enviado.
Lo que yo hago, ¿quién puede crear? ¿Quién de ustedes puede coger un vaso de agua y decir, ya eso no es agua, eso es vino? ¿Quién puede?
Por más que ustedes se afanen, por más que ustedes hagan encantamientos, cosas raras, hay cosas raras que pasan, ¿verdad? Como la serpiente en Egipto, pero Dios puede crear y a él no le costó nada al Señor Jesús, solamente digo, hagan esto y esto y voilà, está resuelto.
Él tiene poder como Dios hacer lo que Él quiere. dice, las obras que yo hago, esas señales dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado y también el Padre que me envió ha dado testimonio de mí, como oímos en los evangelios cuando Jesús fue bautizado, que el Padre mismo dio testimonio y también en la transfiguración, Dios, el Padre mismo directamente dando testimonio pero dice Cristo, pero lo que yo hago, que le digo a un paralítico, no le digo mil palabras y párate, el Señor Jesús le dice, toma tu lecho y anda, así como simplemente tiene 38 años paralíticos, bueno, coge esa camilla y vete por ahí y se resolvió el problema ya, ¿eh?
wow, tremendo, porque Cristo, esas obras, Él simplemente estábamos dándose a conocer a los hombres, que Él es Dios o el Hijo de Dios, es Dios y el Hijo de Dios encarnado, dice en versículo versículo 36b, las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que ellos hago dando testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado de nuevo su misión, si hubiera sido de nosotros, pues yo soy Dios y qué, yo soy Dios y punto, a mí hay que oírme, le parece como algo humano, y era verdad, era verdad o mentira, 100% Dios, Él es Dios y lo vamos a ver al final y yo tengo un versículo, cuando hagamos la parada final, yo creo que vamos a expandir un poquito más, pero no, en sumisión, en sumisión al Padre, el Padre me envió a mí y yo vine, dice, entonces Cristo en los versículos 37 y 38 dice, también el Padre que me dio ha dado testimonio de mí, dice, entonces Cristo como que, dice, nunca habéis oído su voz, todos los que estaban ahí viendo todas esas señales de las cuales estamos mencionando aquí, que lo vieron ahí, que lo oyeron, que sabían que esas cosas estaban pasando, nosotros lo estamos oyendo, porque yo solo estoy comunicando porque está en las escrituras y el evangelista
Juan nos está dando esos detalles, pero lo que estaban ahí presentes, que estaban viviendo eso en realidad, dice, entonces Cristo le dice, ustedes nunca han oído su voz, ni habéis visto su aspecto, el parecer, ni tenéis su palabra morando en vosotros, que es lo que ustedes dicen que creen en Dios, como que ustedes dicen que creen en Dios, ustedes nunca han oído su voz, ni conocen su parecer, ni tienen su palabra morando en vosotros, y eso fue aquello, en aquello entonces, o sea, si eso pudiera aplicar a nosotros también, algunos de ustedes que están aquí, si eso se nos aplica a algunas personas que no han creído, o que creen, o que creen que creen que creen, pero no, pero no creen, porque no hay evidencia de que eso ha hecho algo, esa amonestación, nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros, porque, porque, a quien él envió, a quien Dios el Padre envió, porque vosotros, al Hijo no le creéis, vosotros no creéis al que el Padre envió, fíjense, y es recargado ya dos, tres o cuatro veces, ya la, la, la humildad y la sumisión, al que el Padre envió, a mí, que estoy con ustedes hablando aquí, a mí ustedes no me creen, pero me envió, fue el Padre que me envió, el Padre, el Dios que ustedes dicen creer, él fue quien me envió a mí, escudriñar las escrituras, versículo 39, dice, escudriñar las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí, las escrituras que ustedes dicen que creen y que conocen o que pretenden conocer, ellas son las que dan testimonio de mí, y a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y no queréis venir a mí, oye, entonces, y ustedes no quieren venir a mí, para que tengan vida, recuérdense que hubo un mensaje cuando tuvimos en Hechos que nos fuimos a la escritura a buscar cantidad de versículos en todas las escrituras que hablaban de Cristo antes de venir, las profecías, desde el principio hasta el final, y fueron muchos versículos, las escrituras están impregnadas, bueno,
Isaías, los pasajes de Isaías, que son de los más impactantes, pues, con detalles hablaban de Manuel, que una virgen, a Tembelén, todo lo que iba a suceder con el Hijo de Dios, y ellas son las que daban testimonio, entonces, ahora se están como culminando en esa persona de Cristo ahí, y ellos no eran capaces de ver, de verlo, ustedes creen que, ustedes no quieren venir a mí, porque las escrituras son las que dan testimonio a mí, escudriñen las escrituras, porque ellas hablan de mí, dice, gloria de hombre no recibo, mas yo conozco que no tenéis amor de Dios en vosotros, wow, recuerden que la otra vez mencionamos el hecho que dice que muchos creyeron en Cristo, y que, recuerdan lo que Cristo decía, que dice la escritura, pero él no se fiaba de ellos, dice, creyeron mucho, pero dice Cristo no se fiaba de ellos, ¿por qué?
porque conocía lo que había en el corazón, conocía, que ese creer no era válido, era un creer pretencioso, porque hay que, tiene que haber frutos, dice, mas yo conozco que no tenéis amor de Dios en vosotros, y esta es una realidad, mis hermanos, si el amor de Dios no está en tu corazón, tú no vas a amar a Cristo, ni vas a anhelar hacer la voluntad de Dios, tú no vas a poder, ni vas a poder amar a tu enemigo, ni orar por lo que te ultrajan y te persiguen, y dicen toda clase de males contra ustedes, mintiendo, es fácil, no, entonces, si ese amor del cual se habla aquí no está en tu corazón, en mi corazón, yo necesito, Señor, dame ese amor, derrama tu amor en mi corazón, y eso lo hace el Espíritu Santo, de hecho, dice que cuando creímos, fuimos sellados con el Espíritu Santo, y él derramó su amor, el amor de Dios, dice que el amor de Dios fue derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, y aunque el pasaje no habla de la Trinidad, pero es imposible, como mencioné la otra vez, es imposible que nada suceda sin el Espíritu Santo, obviamente, el Espíritu Santo descendió cuando Cristo fue bautizado, el Padre hablando, el Hijo, la Trinidad se veía ahí, pero, si yo no tengo ese amor de Dios en mi corazón, es porque el Espíritu Santo no mora en mí, y no quiere decir un amor perfecto, porque, el amor va creciendo, pero tiene que haber, si el Espíritu Santo está en tu vida, ya el amor de Dios está ahí, ahora tú te ejercitas el amor fraternal, añadir a la fe virtud, amor fraternal, etcétera, hay cosas que nosotros vamos desarrollando en la vida cristiana, dice, yo he venido,
Cristo, yo he venido en nombre de mi Padre, yo he venido en representación de mi Padre, estamos en el versículo 43, yo he venido en nombre de mi Padre, y dice, y vosotros no me recibís, si otro viniese en su propio nombre, quizás ustedes reciban, a ese quizás recibiríais, yo tengo aquí, yo tengo una cita aquí, pero no, no quiero buscarla, bueno, quizás más tarde la busco, primera de Juan 3, 23, hay un mandato ahí, el versículo es que, dice, yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes no me recibís, pero en realidad ese versículo Juan 1, primera de Juan, perdón, primera de Juan 3, 23, primera de Juan 3, 23, hay un mandato que dice, y este es el mandamiento, y este es su mandamiento que creamos en el nombre de su Hijo
Jesucristo, y yo me sorprendí cuando yo dije, que hay un mandato, ahí está, dice, primera de Juan 3, 23, y este es su mandamiento que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, wow, si ustedes no han creído, no creer, como le dije, yo creí, ya yo creo, no, como le dijo, en un momentico estamos, cuando aterricemos casi ya vamos a llegar, hay un mandamiento que hay que creer en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como Dios nos ha mandado, las dos cosas, amar a Dios y amar al Señor Jesús, y de hecho hay un versículo que probablemente uno de los más duros de todas las Biblias, ya lo dijo solamente, el que no amare, al Señor Jesucristo, que dice, sea anatema, el que no amare al Señor
Jesucristo, sea anatema, que quiere decir maldito, una palabra muy muy fuerte, porque en el día del juicio final, cuando todos revelen, los que no aman a Cristo terminarán en un lugar donde toda esa persona anatema estarán, es triste y es muy fuerte, ¿verdad que sí?
Porque tenemos familiares que no son cristianos, y la verdad es esta, mis hermanos, yo no estoy aquí, los hermanos cuando me balonan el sermón, si yo me bajé de la línea me subí, porque eso es lo que la Biblia dice, ojalá que fuera más suave, pero no, eso es lo que la Biblia enseña, dice, vosotros no me recibís, dice, como vosotros, dice 44, ¿cómo podéis vosotros creer?
Pues recibí la gloria de los unos de los otros y no buscáis la gloria que viene del Dios único. Versículo 45, no penséis que yo, dice, no penséis que yo, el hijo, Jesús, no penséis que yo, dice Jesús, voy a acusaros delante del Padre, hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza, porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él, pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis mi palabra?
Entonces, nosotros aquí, notamos, él está hablando a los judíos que hasta ese momento era lo que se llamaba el Antiguo Testamento, lo que nosotros entendemos en la Escritura, porque el Nuevo Testamento se inició, los escritos del Nuevo Testamento se iniciaron con la venida del Señor Jesús.
Entonces, cuando se refiere a Moisés, obviamente, Pentateuco y los que están en seminario podrán aclarar más detalladamente, pero lo Moisés y las Escrituras, porque aquí hablamos de las Escrituras, como le mencioné, en ese mensaje que nosotros dimos, cantidad de pasajes en el Antiguo Testamento que hablaban acerca del Señor Jesús.
Deuteronomio 18, 15, uno de ellos, como dice el comentarista Carson, Jesús no dice cuáles eran los pasajes al cual él se estaba refiriendo cuando dice Moisés habló de mí.
Si ustedes no le creen a Moisés, no me van a creer. No es que Cristo dijo, este es el pasaje del otro, pero dice, a lo mejor tenía en la mente por lo menos uno de estos, Deuteronomio 18, 15, porque de en medio de ti, de tus hermanos como yo, te levantará Jehová tu Dios por profeta, perdón, profeta, Deuteronomio 18, 15, por si quieren tomar la nota, dice, profeta de en medio de ti, de tus hermanos como yo, te levantará Jehová tu Dios, a él oiréis.
Pero en cuanto a lo que nos compete a nosotros, a ustedes los que estamos aquí, nosotros tenemos todas las escrituras, Moisés, los profetas mayores, los profetas menores, los salmos, los proverbios, eclesiastas, todo está ahí disponible, y todos los evangelios, todas las epístolas, y todas las revelaciones hasta la apocalipsis.
Nosotros tenemos la revelación de Dios ahí completa, lo que necesitamos saber para creer, para ser salvos, para ir al cielo, y para tener una vida agradable a Dios, sí o no, está todo ahí, sí o no, todo, todo está ahí, está disponible.
Dice, si ustedes no le creen a Moisés, en otra palabra yo diría, si ustedes no creen a lo que yo he revelado en este libro, como me, oí un testimonio de que un niño le estaba explicando a una audiencia, no sé dónde fue, que la mamá lo grabó, explicando que era la Biblia, no, la Biblia no es un libro, la Biblia es una colección de libros, y son 66 libros, o sea, que eso es real, de todos esos libros que están ahí, todo lo que necesitamos está ahí incluido, lo suficiente para conocer de Dios y qué Dios quiere de nosotros, y usted nunca va a terminar, por más que lea la Biblia, de agotar el conocimiento ni arraudar de información, porque mientras usted mal lee, más sale, y más sale, yo le decía a alguien, cuando usted lee los Salmos, cuando uno es nuevo creyente, a lo mejor lee los Salmos, ok, muy bonito, pero ya después de unos añitos en la fe que usted ha sufrido, que tiene enemigos, que tiene gente que lo aborrecen, y usted lee los Salmos, dice, wow, guay, uno lo entiende más, porque uno se identifica o el dolor, el sufrimiento, la angustia, o cuando usted peca, entonces los Salmos van cogiendo vida, entonces uno como que se va alimentando, o sea que es inagotable el raudar de conocimiento que tenemos en la Escritura, pero dice Cristo, pero si ustedes no creen en esto, vamos a decirlo así, dice Moisés ahí, pero yo lo voy a decir a ustedes, si ustedes no creen en lo que Dios les reveló, en lo que Dios nos ha dejado, no me van a creer a mí, dice Cristo, porque de mí escribió Él, si ustedes no creen en sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?
como les he mencionado ya, ese Dios eterno, trino, Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo de Dios, un Dios en tres personas, son tres personas, personas, por eso es que el Hijo puede estar aquí, en la tierra, y el Padre en su trono en los cielos, al mismo tiempo, no es que se dividieron ni nada, sino que es una unidad que la mente nuestra no la puede comprender, y es la realidad, porque la Biblia así los revela, Dios se revela en una trinidad, ese Dios trino, dice, como leí la otra vez, el pasaje, donde Cristo, siendo en forma de Dios, no estimó ser igual a Dios que aferrarse, sino que descendió y se hizo como uno de nosotros, haciéndose un hombre, y la profecía en Daniel, ¿cuál fue el propósito de este viaje de nosotros, de tomar este tren, este expreso?
Bueno, el propósito, yo le mencioné, que era descubrir a Jesús, el Hijo de Dios, y el Hijo del Hombre, y que esto nos retara, nos retara a nosotros, que fuera un reto, creo yo a este Jesús, le sirvo yo a este Jesús, amo yo a este Jesús, ¿estoy yo dispuesto a dejarlo todo por él?
¿O dudo? ¿O qué? ¿Qué voy a hacer yo con este Hijo de Dios, con este Hijo del Hombre? Vimos algunas de las señales de este mensaje, recuérdense que fue la continuación de la vez pasada, del capítulo 2, vimos los milagros, el paralítico, la mujer samaritana, el Hijo del Noble, muchas cosas que fueron pasando, el agua en vino, todas esas cosas, y obviamente vamos a seguir viendo, el tren ahora se va a parar aquí.
Señales, testimonios del Padre, testimonios de Juan el Bautista, testimonios de Juan el Apóstol, en el libro. en Juan 12, ¿qué dice? 44, 50, Jesús clamó y dijo, Juan 12, 44, Jesús clamó y dijo, el que cree en mí, el que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me envió.
El que cree en mí, no está creyendo en mí, es para que la mente humana entienda, es que es Dios que está aquí, es Dios, yo no me estoy dividiendo de Dios, es Dios, el que cree en mí, dice, el que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me envió.
El que me ve a mí, ve al que me envió. ¿Oyeron eso? Esto está ahí, la Biblia, versículo 45. El que me ve a mí, ve al que me envió.
El que oye mi palabra y no la guarda, yo no le juzgo. Yo no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue.
La palabra que yo les he hablado, ellas lo juzgarán el día postrero. Yo, el hijo, no he venido por mi propia cuenta. El padre que me envió, él me dio un mandamiento de lo que yo iba a decir y de lo que iba a hablar.
Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el padre me lo ha dicho. Ahí, no es que yo le añadí, el hijo ni siquiera dice, el padre me dijo esto, pero por si acaso, déjame añadirle esto más.
Esto más. Entonces, cuánto menos nosotros, pastores, añadir y quitarle a la escritura. Si el hijo no se... Es ahí solamente. En Colosenses 1, 15 al 19, él es la imagen del Dios invisible, exacto.
Dios es la imagen del Dios invisible. Perdón, Cristo es la imagen, es la imagen del Dios invisible, porque Dios es espíritu y no se ve. Se ve la gloria, pero Dios no tiene, Dios no tiene cuerpo.
Pero entonces, Dios encarnado se hizo de un cuerpo. Por eso es que dice Cristo, que me vea a mí, vive a Dios, porque esto es lo que se ve de Dios y esto es lo que se va a ver de Dios en la eternidad.
Cuando ustedes se presenten ante mí, el día del juicio final, es a Él que lo vamos a ver, porque Dios sigue siendo el Padre, sigue siendo Espíritu. su gloria y toda esa majestad que se describe en Apocalipsis, pero el Hijo que está sentado ahí para juzgar, porque el Padre le dio la autoridad para juzgar.
Dice, Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, por Él fueron creadas todas las cosas, porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos, las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean dominios principados, la potestad, de todo fue creado por medio de Él y para Él.
Estamos hablando de Jesucristo. Y Él es antes de todas las cosas. Y todas las cosas en Él subsisten, Él controla todo, mantiene todo el equilibrio.
Y Él es la cabeza de la Iglesia, Él es el principio, el primogénito de entre los muertos para que en todo Cristo tenga la preeminencia. Está el Padre Saloso, porque Cristo tiene la preeminencia.
Está el Padre Saloso porque Cristo tiene la preeminencia. No, porque es un solo Dios. Es un solo Dios. Por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda la plenitud.
Le faltó un ching a Cristo de todo lo que es Dios, le faltó un poquito. Toda la plenitud la tiene Cristo. Toda la plenitud. Y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, las que están en los cielos y en la tierra como las que están en la tierra como las que están en los cielos haciendo la paz.
Oigan aquí, porque ya estamos, el tren ya se paró, el tren llegó a la parada, ya estamos dando como el tour final ahí en la parada que hicimos, recapitulando y dice, escuchen esto porque tú vas a transicionar allá a lo último aquí, dice, y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Ya estamos viendo que para el Hijo lograr esta salvación, para salvar a la humanidad había que, había un sacrificio por medio. esta cruz era necesaria.
Entonces, vamos ahora, creyentes, la pregunta de nuevo, ¿qué vas a hacer con el Hijo de Dios? ¿Qué vas tú a hacer con el Hijo de Dios?
O el Hijo del Hombre. Si yo soy creyente, ya yo he hecho algo. ¿Usted ha hecho algo? Si es creyente, ya usted ha hecho algo.
Usted no simplemente oyó muy bonito. Si usted es creyente, usted hizo algo. Dice Colosenses 1, más adelantico ahí, pasaje que iba leyendo un poquito más adelante, 21-23.
Nosotros, en otro tiempo, éramos extraños y enemigos en nuestra carne, haciendo malas obras. Pero, hemos creído, oigan, nosotros que somos creyentes ahora, esa era la vida de nosotros, haciendo lo que nos daban ganas.
Pero nosotros hemos creído y hemos sido reconciliados en su cuerpo de carne por medio de la muerte para presentarnos, para ser presentados santos y sin manchas e irreprensibles delante de Él.
Oigan lo que Dios ha hecho. Nos va a presentar santo, irreprensible y sin mancha por haber venido a Cristo y haberlo abrazado y haberlo recibido. Tú eres mi Señor, mi vida es tuya, haz lo que quieras de mí.
Eso es lo que es un creyente. Para los que viven no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso es que no importa lo que nos quiten por causa de Cristo, que me lo quieren quitar, me lo quiten.
Yo no voy a dejar a Cristo, Él es mi prioridad. Dice, hemos creído, vamos a ser presentados sin manchas irreprensibles. Dice, y ahora, escuchen esto, y ahora permanecemos fundados y firmes los cristianos, los que hemos creído.
Permanecemos fundados y firmes en la fe y sin movernos. Los cristianos somos aquello entonces que permanecemos fundados y firmes en la fe y sin movernos de la esperanza del evangelio que hemos oído.
Ese es el cristiano, el que ha hecho algo con Cristo. Se mantiene firme, no fue de que yo creí y ahora vivo como un impío porque ya yo creí, ya yo voy para el cielo, ya yo tengo mi pasaje para mi ticket.
El cristiano va a permanecer firme sin moverse en la fe y sin movernos de la esperanza del evangelio que hemos creído.
¿Y qué de los que no son creyentes? ¿Y qué de los que no han hecho nada con Cristo? ¿Qué vas tú a hacer si tú no has hecho nada con Cristo? Esas personas rechazaron a Moisés, rechazaron la Biblia, Dios te trajo aquí para que oyeras todas estas cosas que Él quiere que tú oigas.
¿Qué vas tú a hacer con Cristo? ¿Te vas a hacer el ignorante? ¿Te vas a hacer el que no escucha? ¿Te vas a hacer el que tú, qué excusas vas a tener en el día del juicio final? Porque Dios te está llamando y te ha traído aquí en este día o cada vez que vienes a la iglesia, Dios te trae.
Se muestra ante ti, se presenta a Él como quien Él es y te está llamando a que vengas y creas en el Hijo del Dios encarnado y en el Hijo del Hombre.
Para terminar, simplemente quiero mencionar una porción de... Es un coro de una pieza que yo mencioné una vez pasada de cánticos de amor de Mendelssohn que dice Proclamadlo vosotros los redimidos del Señor a quienes Él ha rescatado de la angustia, de la dura aflicción, de la ignominia y de las cadenas.
Es un cántico de alabanza al Señor. Dice, Dios nos ha librado de la ignominia de las cadenas cuando estábamos cautivos en las tinieblas. Esto está basado en el Salmo 107 y 56 de paso.
Dice, Cuando estábamos cautivos en las tinieblas, todos aquellos que habéis sido rescatados de la adversidad, proclamadlo, dadle gracias y alabad su bondad.
Él cuenta nuestras lágrimas en el tiempo de angustia. Él consuela a los afligidos con su palabra. Proclamadlo, dadle gracias y alabad su bondad.
Vamos a orar. Gracias, Señor, te damos, te alabamos, te proclamamos, te damos gracias. Qué bueno eres. Tú nos sacaste de la angustia, de la ignominia, de la maldad, de las tinieblas, de las cadenas, nos has librado.
Y no son suficientes las palabras para darte gloria y exaltarte y darte gracias. Señor, por ahí muchos aquí, algunos aquí que están en medio nuestro, que no tienen esta esperanza, que sus corazones están necesitados del amor tuyo, de tu Espíritu Santo, de un nuevo nacimiento, de una nueva vida, de una nueva oportunidad.
Da vida a los muertos, Señor, trae salvación y que seamos, continuemos siendo edificados y todo sea hecho para tu gloria. Lo pedimos en Cristo Jesús. Amén. Amén.
Gracias.