En el dia de hoy, Pedro Guzman predica sobre Juan 3:22-30. El tiene tres puntos.
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Él estaba obedeciendo a Dios. Él estaba haciendo, Él estaba entendiendo! ¿Cuál era su función? Lo que Dios había hecho.! Él no estaba sintiendo celos, mis hermanos, que muchas veces sentimos celos.
Celos en el ministerio. Él no estaba sintiendo celos. Él no estaba intranquilo. Y por eso le respondió, Dios es soberano. Nada recibe el hombre que no le fuera heredado del cielo.
Y ahí nosotros pensamos inmediatamente en la salvación. La salvación es una obra de Dios. La salvación descansa en las manos de Dios.
Pero también nos recordamos que el hombre tiene responsabilidad. Nosotros tenemos responsabilidad. Nosotros tenemos que creer. Nosotros tenemos que creer en Dios.
Tenemos que creer en nuestro Salvador, en nuestro Redentor, en nuestro Señor Jesucristo. Y miren cómo sigue diciendo Juan el Bautista.
Aquí nosotros estamos viendo, en estos versículos que estamos revisando, estamos viendo que Cristo, que Jesús es el Cristo, que Jesús es el Mesías. Y Él lo está diciendo aquí.
Lo vimos también en el capítulo 1 de este libro de Juan. Dice, Vosotros mismos me sois testigo de que yo dije, yo no soy el Cristo. Eso lo vamos a ver en un ratico.
Sino que soy enviado delante de Él. Ustedes ven, Él le está aclarando. Yo no soy el Cristo. Esto está escrito de que va a suceder.
De que el Mesías va a venir al mundo. Y Él le está diciendo, y nosotros lo vimos eso también en el capítulo 1. Le voy a leer algunos versículos del capítulo 1. Precisamente en el 19.
Miren, miren cómo, estoy en el capítulo 1 del libro de Juan. Miren cómo dice en el versículo 19 del capítulo 1. Este es el testimonio de Juan cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas que le preguntasen, ¿Tú quién eres?
Confesó y no negó, sino confesó. Yo no soy el Cristo. Yo no soy el Cristo. Él lo está confesando. Le preguntaron, ¿Qué pues?
¿Eres tú Elías? Dijo, no soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió, no. Le dijeron, pues, ¿Quién eres? Para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Y miren cómo le respondió Juan el Bautista. El hombre más grande, más grande que Moisés, más grande que cualquier profeta ha sido Juan el Bautista. Vivía en el desierto. Se alimentaba de miel y de, nosotros le decimos saltamonte, algo así, nosotros le decimos.
Era lo que comía. Y fue el hombre más grande del mundo. Y nosotros, miren con lo que él susistía. Vistiendo con ropas humildes, ropas sencillas. Nosotros nos afanamos y nos preocupamos por cosas que no tienen valor, mis hermanos.
Nos preocupamos por, nos afanamos. Vivimos con un constante afán. Dejamos que el mundo nos seduzca. Dejamos que el mundo nos impida poner nuestra mirada en Cristo, el Redentor y el Salvador, mis hermanos.
Y miren cómo, miren cómo él está hablando. Y son, en el versículo 23, él dice, dijo, yo soy la voz de uno que clama en el desierto, enderezar el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
Isaías, muchos años antes, dijo que iba a venir Juan el Bautista a preparar el camino del Señor. Anunciar que el Cristo venía. Imagínense lo grandioso de esto.
Por eso él menciona al profeta Isaías. Acuérdense del profeta Isaías cuando escribió, dice, todos nosotros como ovejas nos descarriamos, cada cual por su propio camino.
Más Jehová calgó en él el pecado de todos nosotros. Eso dice el profeta Isaías. Y el profeta Isaías profetizó de Juan el Bautista. Que iba a venir a preparar el camino del Señor.
Que iba a venir a anunciar que Cristo es el Mesías. Que Cristo es el Salvador del mundo. Y quiera Dios que nosotros tengamos esto bien claro en nuestros corazones. Que Cristo es el Salvador, el Redentor del mundo.
Miren cómo en el capítulo 1, en el versículo 32, dice también Dios Juan testimonio diciendo, Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma y permaneció sobre él.
Dios le había dicho, le dijo a Juan el Bautista, sobre quien tú veas descender el Espíritu Santo. Ese es el Mesías. Ese es el Redentor. Ese es el Salvador del mundo.
O sea, Dios les reveló que Cristo es el esperado Mesías. El Salvador de la humanidad. Entonces, seguimos, mis hermanos.
Me fui para otro. Entonces, siguen vosotros mismos. Él le está diciendo. Por eso leí esos versículos en el capítulo 1. Vosotros mismos me sois testigos de que dije, yo no soy el Cristo.
Sino que soy enviado delante de Él. Él estaba claro. Juan el Bautista estaba claro. Yo fui enviado delante de Él. Y sigue diciendo.
El que tiene la esposa es el esposo. Más el amigo del esposo que está a su lado y le oye. Se goza grandemente de la voz del esposo.
Así pues, este es, este mi gozo está cumplido. Está dando un ejemplo. Él está, él está usando, este es magistral lo que está haciendo.
Lo que está diciendo. Él está gozoso de que Cristo esté, de que el ministerio de Cristo esté creciendo.
Él está gozoso de que el Salvador del mundo está en la tierra. Él no siente celos. Él no siente envidia. Él está feliz. Él está gozoso.
Si pones este ejemplo. Por ejemplo, cuando, cuando el esposo se casa, el amigo del esposo está contento. Está celebrando.
Y yo me fui unos cuantos años atrás, cuando me casé con Felicia. Que yo recuerdo que, que mis amigos estaban contentos.
Yo lo, yo, yo me di cuenta. Todos mis amigos estaban contentos. Estaban felices celebrando. Y esto es lo que está describiendo Juan el Bautista. Él está contento.
Él está feliz. Los discípulos se acercaron y le dijeron, mira, pero se están yendo la gente. La gente se está yendo con Jesús a bautizarse. El ministerio de nosotros está decreciendo.
Y él está contento. Él está feliz. Por eso es el hombre más grande. De toda la historia de la humanidad. Claro. No incluyendo a nuestro Señor Jesucristo.
Y dice, miren lo que vemos la grandeza. Continuamos viendo la grandeza de Juan el Bautista. Cuando en el versículo 30 dice, es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.
Otras palabras grandiosas. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. Es necesario que yo, que yo, que él crezca, perdón.
Lo estuve leyendo mal, perdón. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. Es necesario que Cristo crezca, pero que yo mengüe. Y eso pienso en la iglesia.
Pienso en nosotros. Estamos nosotros reflejando a Cristo en todo lo que nosotros hacemos. Estamos nosotros menguando para que Cristo crezca.
Pensemos en esto, mis hermanos. Estamos reflejando al Señor. La forma como nosotros actuamos y nos comportamos.
Cuando predicamos. Buscamos nosotros. La notoriedad. O buscamos nosotros apuntar a Cristo.
Llevar a las personas a Cristo. Cristo es nuestro Salvador. Cristo es nuestro Redentor. Toda la gloria es para Él.
Toda la gloria, toda, toda, toda es para nuestro Señor Jesucristo. Pensemos, iglesia. Meditemos en esto. ¿Por qué es importante nosotros saber?
¿Por qué era importante saber de que Jesús es el Cristo? ¿Por qué es importante? ¿Por qué para ellos en ese tiempo, en ese momento?
¿Por qué Juan escribió y quería enseñar? Y enseñó que uno de los propósitos de haber escrito este libro era enseñar, era mostrar que Jesús es el Cristo.
¿Por qué es importante para ti, para mí, nosotros saber que Jesús es el Cristo? Que Jesús es el Mesías. Claro que tiene una importancia grande, muy grande. Jesús es el Salvador del mundo.
Tú y yo somos pecadores. Tú y yo necesitamos arrepentimiento. Tú y yo necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados y venir en arrepentimiento a nuestro Señor Jesucristo.
La paga del pecado es muerte. Y Cristo siendo Dios, en su trono de gloria, donde todos los ángeles le están adorando, le están exaltando, Cristo se humanizó.
Cristo se hizo hombre. Se hizo un ser humano. Y vino a la tierra a morir por nuestros pecados. ¿Por qué tuvo que hacerse humano?
¿Por qué tuvo que se encarnó? ¿Por qué se hizo un ser humano como nosotros? Porque Él iba a representar a la raza humana.
Él iba a morir por nuestros pecados. Él murió por nuestros pecados. Solamente en Él hay salvación. Cristo vivió una vida perfecta.
No pecó absolutamente nada. Él fue tentado igual que nosotros, pero no pecó. No pecó absolutamente en nada. Entonces, lo que Cristo hizo por nosotros, cuando nosotros estemos delante de Dios, Dios no va a ver lo que nosotros hicimos, sino lo que Cristo hizo por nosotros.
Es como que Cristo se ponga enfrente de mí y no vean lo que yo hice, sino lo que Cristo hizo por nosotros. Y es importante saber eso, conocer esto.
Conocer que solamente en Cristo hay salvación. Conocer que necesitamos arrepentirnos y confiar en Cristo, en nuestro Señor Jesucristo, el Redentor del mundo, el Salvador del mundo.
Entonces, vamos con el punto número dos. Jesús es el Hijo de Dios. Si nosotros vemos en el versículo número 31, miren cómo sigue. Posiblemente, posiblemente, estas palabras, posiblemente vienen de Juan el Apóstol.
Algunos dicen que es Juan el Bautista quien dice estas palabras, pero posiblemente es el autor del libro que está diciendo estas palabras. Dice, El que de arriba viene es sobre todos.
El que es de la tierra es terrenal y cosas terrenales habla. El que viene del cielo es sobre todo. ¿Pero qué nos está diciendo aquí el Apóstol Juan con estas palabras?
Ahora, el que arriba viene es sobre todo. ¿Qué importancia tiene para nosotros como iglesia conocer lo que nos está diciendo aquí este versículo? Nos está diciendo que Cristo viene del cielo.
Nos está diciendo que Cristo no fue creado. Tú y yo fuimos creados. Cristo no fue creado. Nos está diciendo que Cristo ha existido siempre.
Nos está diciendo que Cristo es Dios. Cristo es Dios. Y eso es lo que nos está diciendo. Cristo y Dios tienen la misma naturaleza, tienen la misma esencia.
Cristo es Dios. Cristo murió por nuestros pecados. Cristo no es terrenal. Y eso es lo que nos está diciendo. Este versículo no se está diciendo.
Y miren cómo nos lo confirma. Y lo que vio y oyó, esto testifica. Oigan esto. Lo que oyó y vio, Él está en el cielo, a la diestra del Padre.
Y lo que vio y oyó, esto testifica. Cristo nos estaba dando a conocer al Padre. Y vamos a ver en los últimos versículos la importancia de esto.
Dice, Y nadie recibe su testimonio. Y esto son palabras que dan un poco de tristeza. Cristo está dando a conocer al Padre.
Cristo está hablando del Padre. Lo que vio y oyó lo está diciendo. Y nadie recibe su testimonio. Aquí podemos decir que muchas personas no reciben su testimonio. Muchas personas no reciben el testimonio de nuestro Señor.
De nuestro Señor Jesucristo. Acuérdense que en los versículos anteriores vimos que. Y esta es la condenación. Que la luz vino al mundo. Y los hombres amaron más la tiniebla que la luz.
Esta es la condenación del mundo. Que Cristo vino al mundo. Y la humanidad lo rechazó. Cristo vino y murió. Murió en la cruz por nuestro pecado.
Y fue rechazado. Y esto es lo que estamos viendo aquí. Dice. Y muchos no recibieron su testimonio.
Dice. Y nadie recibe su testimonio. Dice. Entonces sigue diciendo en el versículo 33. El que recibe su testimonio. Este atestigua que Dios es veraz.
El que recibe el testimonio de nuestro Señor Jesucristo. Dice no. Dios es real. Dios es real. Dios es el creador del nivel. Dios es el creador de todo lo que existe. Dice.
Porque el que Dios envió. Las palabras de Dios habla. Wow. El que Dios envió. Dios envió a su hijo a morir por nuestro pecado. ¿Y cuáles son las palabras que él habla?
Son las palabras del Dios que lo envió. Dice. Pues Dios no da el espíritu por medida. En Cristo. La plenitud del Padre. Está presente en Cristo.
Él no da. Él no da su espíritu. Cristo no recibe el espíritu por medida. Por ejemplo. Cristo recibió todo el espíritu santo. Por ejemplo.
Nosotros podemos. Podemos decir. Que. Nosotros. Recibimos el espíritu. Por medida. Por medida. Recibimos dones.
Por medida. Pero. Cristo recibió. Por completo. El espíritu santo. Entonces. Cristo es el hijo de Dios. Cristo. Jesús.
Es el Cristo. Jesús. Es el hijo de Dios. Dios. Y por medio de Jesús. Nuestros pecados. Por su sacrificio en la cruz. Nuestros pecados. Son.
Perdonados. Pero entonces. En el punto 3. Nosotros vamos a ver. Quizás. El más importante. De estos versículos. Que es el versículo. 36. Pero antes de pasar al versículo 36.
En el versículo 35. Dice. El padre ama al hijo. Esto es súper importante. Mis hermanos. El padre ama al hijo. Dios ama a Cristo.
Y todas las cosas. Ha entregado. En sus manos. Wow. Todo. El padre lo ha entregado. En las manos del hijo.
Todo. Absolutamente todo. El padre se lo ha entregado. Al hijo. Entonces. En el versículo. 36. Que ahí mismo. Estamos en el punto número 3.
Dice. El que cree en el hijo. Tiene vida eterna. Es el punto número 3. Miren como dice el versículo 36. El que cree en el hijo. Tiene vida eterna.
Si tú crees en Cristo. Tú tienes vida eterna. Tú estás salvo de tus pecados. Si Cristo es tu Señor y Salvador. Tú tienes vida eterna. Pero el que rehúsa creer en el hijo.
No verá la vida. Wow. El que rehúsa creer en el hijo. El que rehúsa creer. En nuestro Señor Jesucristo. No tiene vida eterna.
Entonces. Miren como sigue diciendo. Si no. Que la ira de Dios. Está sobre él. Wow. La ira de Dios.
Está sobre él. El que no cree en el hijo. La ira de Dios. El que no cree en nuestro Señor Jesucristo. La ira de Dios. Está sobre él. Pero. Aquí está hablando. Mis hermanos.
Que ustedes están escuchando. Quizás algunos de ustedes. Están escuchando. Esta. Esta palabra. Que dice. En el versículo 36. El que cree en el hijo. Tiene vida eterna.
Y cuál es la vida eterna. Que se está refiriendo. El apóstol Juan. Cuando dice. Que el que cree en el hijo. Tiene vida eterna. Entonces. Esa pregunta. Me la.
Debe de responder. La Biblia. Que significa. La vida eterna. Miren. Como dice. En Juan. Capítulo 17. Nuestro Señor. Jesucristo.
Está hablando. Miren como. Lo que dice. Nuestro Señor Jesucristo. Juan. Capítulo 17. Los versículos. Dos y tres. Dice. Hablando de él mismo.
Como dice. Le has dado potestad. Sobre toda carne. Cristo tiene la potestad. Sobre toda carne. Para que dé. Vida eterna. A todo lo que le diste. Para que le dé.
Le has dado potestad. A toda carne. Para que le dé. Vida eterna. A todo lo que le diste. Entonces. Dice. Y esta es la vida eterna. ¿Cuál es la vida eterna?
Que te conozcan a ti. El único Dios verdadero. Y a Jesucristo. A quien has enviado. Wow. Ahora yo entiendo. Porque Cristo dice.
Yo soy el camino. La verdad y la vida. Nadie viene al Padre. Si no es a través de mí. Ahora yo entiendo. Que la vida eterna. Es que. Que conozcan al Padre. Que conozcan a nuestro Señor. Jesucristo.
Y quien. Y dice. Es importante. Es importante. Que nosotros veamos. Que en Juan 14. 6. Dice. Ya. Ya lo dije. Que soy el camino. La verdad y la vida. En Juan 1. 18. Perdón.
Dice. A Dios nadie lo vio jamás. Ustedes ven. El unigénito hijo. Que está en el seno del Padre. Él le ha dado a conocer.
Ustedes lo ven aquí. Juan 1. 18. ¿Quién ha dado a conocer al Padre? Nuestro Señor Jesucristo. Aquí lo está diciendo bastante claro. Por eso. Vuelvo de nuevo para Juan 17.
Y esta es la vida eterna. Que te conozcan a ti. Que conozcan a Dios el Padre. Que te conozcan a ti. El único Dios verdadero. Y a Jesucristo.
A quien has enviado. Entonces. ¿Quién da a conocer a Dios el Padre? Nuestro Señor Jesucristo. Y lo podemos confirmar. Miren. Como dice.
En primera. En primera de Juan. Capítulo. Capítulo 2. Versículo 3 y 4. Voy a leer Juan 1. 18 de nuevo. A Dios nadie le vio jamás.
El unigénito. Hijo. Que está en el seno del Padre. Él le ha dado a conocer. O sea. Dios el Hijo. Ha dado a conocer a Dios el Padre.
Dios el Padre. Envió a Dios el Hijo. Para que muriera. Por nuestros pecados. Para que nosotros tengamos vida eterna. Entonces. Viene la pregunta. Mis hermanos. Quizá ustedes. Vienen con la inquietud.
Y tienen la pregunta. En su corazón. Conozco yo. Al Padre. Y yo te pregunto. Iglesia. Conoce tú al Padre. Dios el Hijo. Ha dado a conocer a Dios el Padre.
Aquí lo dice. Y esa es la vida eterna. Si yo no conozco al Padre. Yo no tengo vida eterna. Entonces. La pregunta es. Conoce tú al Padre. Y.
Podemos hacer una pequeña prueba. Que nos dice. La palabra de Dios. En primera de Juan. Capítulo 2. Versículo del 3 al 4.
Sabemos. Que conocemos a Dios. Si obedecemos. Sus mandamientos. Wow. Evalúate.
Evaluémonos. Conozco yo al Padre. Si conozco al Padre. Tengo vida eterna. Si no conozco al Padre. No tengo vida eterna. Y.
Aquí en el versículo 36. Cuando dice. El que rehúsa creer en el Hijo. Otras versiones dicen. El que rehúsa obedecer al Hijo. Entonces.
Si. Yo sé. Que conozco a Dios. Si yo. Obedezco su mandamiento. El que dice. Yo lo conozco. Pero no obedece.
Es mentiroso. Mentiroso. Meditemos en esto. Mis hermanos. Esto es serio. Lo que nos está diciendo. Conozco yo al Padre.
Estoy yo. Obedeciendo los mandamientos. Del Señor. Estoy yo. Andando como el anduvo. Pero también. Hay otra. Hay otra. Hay otra prueba.
Dice. Y sigue abundando. Este versículo. Perdón. El que dice. Yo le conozco. Y no guarda su mandamiento.
El tal es mentiroso. Y la verdad. No está en él. Pero aquí hay otra prueba. También mis hermanos. Y ojalá que nosotros salgamos. Pensando y meditando en esto.
Cuando salgamos de aquí. En el día de hoy. Vuelvo y le hago. Un pequeño resumen. La salvación es esta. La. La. La vida eterna es esta.
Que conozcamos al Padre. Y a su Hijo. Nuestro Señor Jesucristo. Cristo nos da a conocer. El Padre. Y sabemos que conocemos a Dios.
Y obedecemos su mandamiento. Pero también hay otra prueba. Miren como dice. En primera de Juan. Capítulo 4. Del 7. Del 7 al 8. Amados. Amémonos unos a otros.
Eso es. Dios hablando en su palabra. Porque el amor es de Dios. Amémonos unos a otros. Amémonos al hermano unos a otros. El amor es de Dios. Todo aquel que ama.
Es nacido de Dios. Oigan esto. Y conoce a Dios. Aquí viene la palabra de nuevo. Todo aquel que ama. Es nacido de Dios.
Y conoce a Dios. Dios. El que no ama. No ha conocido a Dios. Porque Dios es amor. Wow. Mis hermanos. Increíble lo que estamos viendo.
Entonces. En el versículo 36. Concluye. El que. Rehusa creer en el Hijo. No verá la vida.
Sino que la ira de Dios. Está sobre él. Y. Meditemos en estos. En estos. En estos últimos versículos.
Evaluémonos nosotros mismos. Estoy yo andando conforme a la voluntad de Dios. Tenemos que evaluarnos. Estoy yo obedeciendo.
Lo que Dios dice en su palabra. Estoy yo amando a los hermanos. Hermanos. A veces vivimos mis hermanos. Como que. No nos importan los hermanos.
No nos importa lo que les pase. No nos importa si. Si. Si. Están. Si vienen a la iglesia. No vienen. Si están entendiendo el evangelio. A veces vivimos. No sabemos si.
Verdaderamente nuestros hijos. Conocen del Señor. Si nuestra esposa. Nosotros los. Los hombres que tenemos la responsabilidad. De. De estudiar el evangelio.
De. Predicar el evangelio. De enseñar el evangelio. A nuestras esposas. A veces vivimos. Sin darle importancia a eso. A veces. No. No. Vivimos.
Vivimos para. Para nuestra gloria. Y no para la gloria de Dios. Evaluémonos mis hermanos. Evaluémonos.
Porque lo que se está diciendo aquí. Es algo serio. Es la palabra de Dios. Si no. Que la ira de Dios. Está sobre. El que no cree en el hijo.
O sea. Es algo importante. Lo que Dios nos está diciendo. Y nosotros. Estamos viendo. El amor de Dios. Nos está diciendo. Mira. Si no creen en el hijo. Va a haber problemas.
Serios. La ira. Mía. La ira. Va a estar sobre. Esta es una oportunidad. Que tú tienes. Si tú estás aquí. Por primera vez. Y no conoces. Del Señor. Si quieres.
Que oremos por ti. Al final. De la predicación. Podemos orar por ti. Si tú sientes. Que el Espíritu Santo. Te está llamando. Que el Espíritu Santo. Está transformando. Tu corazón. Acércate a nosotros.
Podemos. Hacer estudios. De la Biblia. Contigo. Entonces. Nosotros. Hemos visto. En el día de hoy. Mis hermanos. Que Jesús. Es el Cristo. El Salvador.
Del mundo. Nosotros. Hemos visto. Que Jesús. Es el Hijo de Dios. Que tiene. La misma esencia. De Dios. La misma naturaleza. De Dios. Que Jesús. No fue creado.
Nosotros. Estamos viendo. Que el que cree. En Jesús. Tiene vida eterna. Y. Hemos visto. También. Que. Los que. Los que.
Los que obedecen. Los que obedecen. Sus mandamientos. Esos tienen vida eterna. Los que aman a sus hermanos. Esos tienen vida. Vida eterna. Y. Cómo pueden.
Todas estas cosas. Que hemos visto. En el día de hoy. Podemos nosotros. Aplicarlas. En nuestras vidas. Cómo vamos a salir. Nosotros. De aquí. Cuando salgamos. De la iglesia. Cómo estas palabras.
Van a realmente. Impactar. En nuestras vidas. Y tenemos muchas cosas. Que aprender. Y que aplicar. Y llevarnos. Para. Para nos. Llevarnos. Para aplicar.
En nuestras vidas. Por ejemplo. Nosotros. Estamos viendo. De Juan el Bautista. La humildad. De Juan el Bautista. Nosotros. Estamos viendo. Que no había celos. En él. No había envidia.
En él. Era obediente. A la palabra de Dios. Era obediente. A lo que Dios. Le había encomendado. A lo que Dios. Le había. Encargado. Él.
Sabía. Cuál era la voluntad. De Dios. En su vida. Sabes tú. Cuál es la voluntad. De Dios. En tu vida. Vuelvo. Y le pregunto. Nosotros. Estamos aquí.
En esta ciudad. Quizá. Pudiéramos. Estar en una ciudad. Quizá. Más grande. Quizá. Con más. Atracciones. Y. ¿Por qué. Nosotros. Estamos aquí.
Porque Dios. Nos sacó. De nuestro país. Y nos trajo. A esta nación. Dios. Dios está en control de todo. Dios tiene un propósito en todo. Nosotros estamos viendo cuántos jóvenes se están perdiendo.
Que no conocen del Señor. Cuántas personas. No solamente jóvenes se están perdiendo. Que no conocen del Señor. Nosotros. Nosotros tenemos oportunidad de predicar la palabra. Y no lo hacemos. Nosotros tenemos oportunidad de llevar el evangelio de Cristo a muchas personas.
Y no lo hacemos. A veces estamos cansados. A veces. No. Nos sentimos que el tiempo no nos da. A veces. A veces. Estamos entretenidos con las cosas de este mundo.
Meditemos en esto. Juan el Bautista. Un hombre humilde. Un hombre. Un hombre. Un hombre que se. se gozaba de lo que estaba sucediendo en Cristo, lo que estaba pasando con Cristo.
Te gozas tú con las cosas buenas que le están sucediendo a tu hermano. Piensa en eso, mis hermanos, pensemos en esto. ¿Cuántas cosas tenemos que aprender de estos versículos?
Son muchas cosas que tenemos que aprender, pero pienso que de las más importantes es, ¿conoces tú a Dios? ¿Estás tú viviendo de acuerdo a como Dios manda en su palabra?
¿Estás tú actuando de acuerdo a como Dios manda en su palabra? ¿Qué significa Cristo en tu vida? ¿Estás tú en todo lo que hagas apuntando hacia Cristo?
Todo lo que tú estás haciendo, lo estás haciendo para la gloria de Dios. ¿Cómo estás tú viviendo tu vida, mis hermanos? ¿Cómo estás viviendo tu vida?
¿Cuáles cosas tú estás haciendo que tú sabes que no le agradan a Dios? No tienes que decírmela.
No, no, no, no me la diga a mí. Eso es un asunto entre tú y Dios. Meditemos en esto, mis hermanos. Pensemos en esto.
¿Qué significa Cristo en nuestras vidas? ¿Conocemos nosotros verdaderamente a Dios? Vamos a orar, mis hermanos. Antes de la oración, quiero decirte que si tú estás aquí sin Cristo, este es el momento de tú arrepentirte.
Este es el momento de venir a Cristo en arrepentimiento y fe. Quiero finalizar con esta palabra que dice, le voy a leer la última parte del versículo 36.
El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, no verá la vida eterna, sino que la ira de Dios está sobre él. Vamos a orar, mis hermanos. Señor, gracias por tus palabras.
Palabras de vida, de vida eterna. Ayúdanos a aplicarla en nuestras vidas. Ayúdanos a entenderla, a amar a los hermanos, para verdaderamente decir que te conocemos, a obedecer tus mandamientos, para verdaderamente decir que te conocemos, a predicar tu palabra en todo momento, en todo tiempo.
Ayúdanos a luchar contra el pecado, ayúdanos a ser santo, porque sin santidad nadie verá a Jehová, nadie te verá a ti, Señor. Perdona nuestros pecados.
Oh, Señor, perdónanos. Gracias por Cristo. Gracias por tu palabra. Gracias por el Espíritu Santo. Gracias, Dios. En el nombre de Jesús.
Amén.