En el dia de hoy nuestro pastor Pedro Guzman predica sobre Juan 1:11-13. El tiene tres puntos.
[0:00] Gracias, hermano.
[0:30] Es un gozo estar aquí como cada domingo y cada miércoles también. Vamos en el día de hoy a continuar con el libro, el Evangelio de Juan, y vamos a estar viendo en el capítulo 1 los versículos del 11 al 13.
[0:47] El Evangelio de Juan, y estaremos viendo los versículos del 11 al 13, pero vamos a leer desde el versículo número 1, mis hermanos. Veremos hoy durante la predicación los versículos del 11 al 13.
[1:02] Vamos a leer todo desde el 1 hasta el 13. Vamos a estar leyendo. En el principio era el velvo, y el velvo era con Dios, y el velvo era Dios.
[1:16] Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
[1:30] La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
[1:42] Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
[1:55] Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. A los suyos vino, y los suyos no les recibieron.
[2:10] Mas a todos los que les recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
[2:27] Vamos a orar, mis hermanos. Padre amado, yo te pido que me permitas predicar con sabiduría.
[2:38] Sabiduría que viene de ti, que venga de ti. Te pido, Señor, que me permitas predicar tu palabra con pasión. Son palabras de vida, palabras de esperanza, palabras de salvación.
[2:52] Que durante toda la predicación yo sea guiado por el Espíritu Santo. Que el Espíritu Santo aplique tu palabra en la congregación, todas las personas que te están oyendo, que te están escuchando.
[3:04] Te pido, Señor, que aclare mis pensamientos, limpie mi mente, que me ayude a estar enfocado en tu palabra. Que en todo momento el nombre de Cristo sea exaltado, desde el principio hasta el fin, que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea exaltado.
[3:21] Y que durante toda la predicación, todo lo que se predique sea para tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén. Mis hermanos, si estamos en el libro, el Evangelio de Juan.
[3:38] Un libro maravilloso. Profundo, bastante profundo. Gracias por sus oraciones. Gracias por su nombre.
[3:49] Porque necesitamos verdaderamente la ayuda de Dios, la ayuda del Espíritu Santo para nosotros poder predicar su palabra, para nosotros poder entender su palabra y para nosotros poder aplicar la palabra en la congregación.
[4:02] Y recuerden, mis hermanos, que existen cuatro evangelios. El evangelio de Mateo, el evangelio de Marcos, de Lucas y de Juan. Los tres primeros evangelios se le llaman sinópticos porque tienen bastante parecido.
[4:19] Muchos versículos, muchos temas que se tratan en los evangelios. Aparecen en todos los evangelios. Tienen temas comunes, parábolas comunes.
[4:33] Y por eso se le llama evangelios sinópticos. Nosotros estamos viendo el evangelio de Juan. El cuarto evangelio.
[4:45] Y nosotros estamos viendo, estamos, Dios nos está enseñando en su palabra que Cristo es Dios. Y esto es grandioso conocer esto. Cristo no fue creado.
[4:58] Cristo es Dios. Dios el Padre es Dios. Dios el Hijo es Dios. Y Dios el Espíritu Santo es Dios. Un Dios trino, un solo Dios y tres personas.
[5:10] Cristo es infinito. Cristo es el Salvador del mundo. Cristo es el Mesías esperado. Cristo se encarnó. Se hizo hombre.
[5:22] Cristo es el agente de la creación. Por Él fue todo creado. Sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Grandioso esto. Juan el Bautista.
[5:32] Juan el Bautista. Que dio testimonio de nuestro Señor Jesucristo. Era primo de, podríamos decir, de decir, perdón, era primo de nuestro Señor Jesucristo.
[5:45] Su madre, la madre de Juan el Bautista. Era pariente de María, la madre de nuestro Señor Jesucristo. No nos podemos confundir, mis hermanos.
[5:58] El autor de este libro de Juan es el discípulo amado. Juan el Bautista es otro Juan que vino a dar testimonio de nuestro Señor Jesucristo.
[6:10] El autor del libro de Juan, del Evangelio de Juan, se identificaba como el discípulo que Cristo amó, el discípulo que Cristo ama. Y Juan vino a dar testimonio de Jesús, Juan el Bautista.
[6:25] Que Él era el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Él era el Mesías esperado, el Salvador del mundo. Ahora, Juan el Apóstol dice, en el versículo número 10 de este capítulo 1, dice algo muy importante.
[6:46] En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho, pero el mundo no le conoció. Nosotros hoy vamos a ver del 11 al 13, como le dije en un principio, desde el versículo 11 al versículo 13.
[7:00] Y nosotros vamos a ver tres puntos. El primer punto, no creyeron en Cristo, no creyeron en Dios. El segundo punto, hijos de Dios. Y el tercer punto, condiciones para ser hijos de Dios.
[7:13] Y me pareció importante empezar leyendo el versículo número 10, que dice, en el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho, pero el mundo no le conoció.
[7:32] Este versículo sería como una introducción, podríamos decir, a los siguientes versículos especialmente al versículo 11. Y miren cómo dice en el versículo 11, la primera parte de este versículo 11, dice, a los suyos vino.
[7:52] Podemos darnos cuenta que verdaderamente es una continuación. Y del versículo 10. Y dice que aquí nos está diciendo que Cristo vino a lo que era suyo.
[8:08] Cristo es el dueño de todo. Cristo es el creador del universo, el creador de la tierra, el creador de nosotros. Entonces, aquí cuando nos dicen en el versículo 11, a los suyos vino.
[8:24] Nosotros podríamos pensar que vino a su propia propiedad, a su propia casa. Antes de continuar, mis hermanos, y discúlpenme que se me estaba olvidando, quiero decir que el comentario de D.A. Carlson me ayudó bastante en la preparación de este sermón.
[8:45] Y tengo que decirlo porque es importante. Es honesto decirlo. D.A. Carlson, un teólogo, tiene un comentario sobre el Evangelio de Juan y me ayudó bastante en la elaboración de este sermón.
[9:01] Entonces, mis hermanos, nosotros podríamos pensar cuando leemos a los suyos vino, que él vino algo que era de su propiedad. Él es dueño del mundo, él es el creador de todo lo que existe.
[9:13] Y por eso nos llama la atención cuando dice a los suyos vino. Imagínense que nosotros, nosotros, la mayoría de nosotros somos inmigrantes que venimos de otros países. Voy a poner un ejemplo.
[9:25] Por ejemplo, cuando Cruzita y William, nuestros hermanos, viajan en la República Dominicana, nosotros, los que los conocemos, nosotros no le preguntamos, y lo mismo sucede con José Llibre y con Carmen, nosotros no le preguntamos cuando van a la República dónde ellos se van a quedar, porque nosotros sabemos que ellos, uno se quedan en Ocoa, José Llibre y Carmen se quedan en Sosúa de Puerto Plata, porque ellos tienen su casa, tienen su propiedad, que ya nosotros lo sabemos.
[10:00] Si alguien no lo conoce a ellos, si alguien viene por primera vez y ellos le dicen que van a viajar a la República Dominicana, posiblemente le van a preguntar, ¿y dónde ustedes se van a quedar?
[10:12] Y ellos van a decir, bueno, yo tengo, quizá en un lenguaje que se entienda mejor, ellos podrían decir, bueno, yo tengo lo mío allá en Santo Domingo, yo tengo mi propiedad allá en Santo Domingo, yo tengo mi casa, tengo mi apartamento allá en Santo Domingo y yo me voy a quedar en lo mío.
[10:32] Quizá esa persona, cuando alguien le pregunte sobre ellos, van a decir, oh bueno, ellos van para Santo Domingo, pero ellos tienen lo suyo allá, ellos tienen su propiedad allá.
[10:46] Y nosotros, al ver esto, esta primera parte del versículo número 11, que dice, a lo suyo vino, vuelvo y le digo, podríamos pensar que se trata, se trata de algo de su propiedad, se trata, Cristo es el dueño del universo, Cristo es el dueño de todo lo que existe, pero a qué se está refiriendo, mis hermanos, cuando nosotros estamos leyendo estos capítulos, estos versículos, a qué se está refiriendo el apóstol Juan cuando dice que a lo suyo vino, y se está refiriendo, mis hermanos, a algo más personal, se está refiriendo a la nación de Israel, Cristo vino a la nación de Israel, y por eso es que dice, a lo suyo vino, no se está refiriendo a la nación judía, de donde viene la salvación.
[11:38] Vuelvo y repito esto, aquí se está refiriendo a la nación judía, a la nación de Israel, cuando ustedes ven en su Biblia que dice, en este versículo, a lo suyo vino, se está refiriendo precisamente a la nación de Israel, a la nación judía.
[11:54] Vuelvo y le digo, podríamos pensar, bueno, pero Cristo es el dueño del mundo, el dueño del universo, pero aquí específicamente se está refiriendo a la nación judía, a la nación de Israel, de donde viene la salvación.
[12:10] Eso yo sé que llama, posiblemente llama la atención. En Juan 4, 22, dice, dice, cuando Jesús está hablando con la mujer samaritana, Él le dijo a la mujer samaritana que la salvación viene de los judíos.
[12:24] Si ustedes van a Juan, capítulo 4, versículo 22, nuestro Señor Jesucristo hablando con la mujer samaritana, acuérdense que había, los samaritanos y los judíos no se llevaban bien.
[12:39] Entonces, Él le dijo a esa mujer samaritana que la salvación viene de los judíos. ¿Qué significa esto, mis hermanos? Cuando nuestro Señor Jesucristo le dijo que la salvación viene de los judíos.
[12:53] Y es que Dios eligió al pueblo de Israel a través del cual el Mesías, el Salvador del mundo, iba a venir a la tierra. Eso fue una elección.
[13:06] Dios lo decidió así. Pero es bueno señalar que la salvación no es solamente para el pueblo de Israel. La salvación es para gentiles y para los judíos también. Y por eso, si nosotros seguimos viendo este capítulo número 4 del libro de Juan, nosotros vemos que nuestro Señor Jesucristo dice que Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.
[13:28] ¿Qué significa esto? Personas que, adoradores que le adoren de corazón y fundamentado en la palabra. Entonces, a los suyos vino, dice en el versículo número 11, a los suyos vino y los suyos no les recibieron.
[13:43] ¡Wow! ¡Qué palabras tan fuertes son estas, mis hermanos, que estamos viendo! Vino a los suyos y los suyos no les recibieron. Vino a la nación de Israel, la nación de Israel donde Dios se le había revelado.
[13:58] Dios se le ha revelado al hombre de diferentes formas. Se le ha revelado por medio de la creación. Se le ha revelado por medio de su palabra. Se le ha revelado por medio de los profetas. Se le ha revelado de la mejor forma que Dios se ha revelado por medio de nuestro Señor Jesucristo.
[14:13] Aquí nosotros estamos viendo en la segunda parte del versículo 11, que dice el apóstol Juan, y los suyos no les recibieron.
[14:25] Y el apóstol Juan está usando aquí un lenguaje que es frecuente, que nosotros los vemos desde el Antiguo Testamento. Dios revelándosele al hombre, Dios revelándosele a la nación de Israel, y la nación de Israel rechazando el mensaje de Dios.
[14:42] Los profetas revelándole la palabra de Dios, hablando de parte de Dios y rechazando el mensaje de Dios.
[14:53] ¿Estás tú rechazando el mensaje de Dios? ¿Estás tú rechazando el mensaje que estás escuchando en estos momentos, o que has escuchado en estos momentos, o que has escuchado en algún tiempo pasado?
[15:06] Miren cómo dice Isaías, capítulo 65, los versículos 1, 2 y 3, Isaías 65.
[15:18] Fui buscado por los que no preguntaban por mí. Eso es Dios hablando. Fui buscado por los que no preguntaban por mí. Fui hallado por los que no me buscaban.
[15:32] Dije a gente que no invocaba mi nombre, M aquí, M aquí. Extendí mis manos a todo el día a pueblos rebeldes.
[15:42] Wow. El cual anda por caminos no buenos, en pos de sus pensamientos. Pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en muertos y quemando inciensos sobre ladrillos.
[16:01] Ustedes ven, Dios revelándosele a la nación de Israel, Dios revelándosele al hombre, siendo rechazado, siendo rechazado. Aquí vemos, vino a los suyos y los suyos no les recibieron.
[16:15] ¿Qué significa esto? No les recibieron. Imagínense que uno viaja y que no los reciban. Que uno esté pensando quedarse en algún lugar y que no los reciban.
[16:26] ¿Qué significa esta palabra? No les recibieron aquí en este contexto. ¿Qué significa los suyos vinos y los suyos no les recibieron? Lo que significa es que no creyeron en él.
[16:39] Wow. Significa, mis hermanos, cuando nosotros veamos esto, cuando volvamos a estudiar esto en nuestros hogares, cuando veamos que diga, que dice, a los suyos vino y los suyos no les recibieron, significa que no creyeron en el Salvador, no creyeron en el Mesías, no creyeron en nuestro Señor Jesucristo.
[17:01] A los suyos vino y los suyos no les recibieron, no creyeron, no creyeron en él. Miren cómo dicen Jeremías. Y acuérdense que todo el Antiguo Testamento, toda la Biblia es sobre Cristo, habla de Cristo, habla del Mesías esperado, del Salvador del mundo.
[17:18] Todos los milagros que nuestro Señor Jesucristo hizo, las sanaciones, liberaciones de personas endemoniadas, y no le creyeron, no les recibieron, no le creyeron.
[17:29] Miren cómo dice Jeremías, capítulo 7, versículos 25, 26 y 27. Desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto, hablando a la nación, refiriéndose a la nación de Israel, hasta ahora no he dejado de enviarles a mis siervos, los profetas, día tras día.
[17:50] Eso es Dios hablando. Miren con qué urgencia Dios está hablando. Miren con qué dolor Dios está hablando. Desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto, hasta ahora, no he dejado de enviarles a mis siervos, los profetas, día tras día.
[18:06] Pero mi pueblo no me ha escuchado. Ni siquiera ha tratado de oírme. Han sido telcos y pecadores, aún peores que sus antepasados.
[18:19] Wow, mis hermanos. Miren cómo sigue diciendo. Dile a esta nación que no escucha, dile esto, es la nación que no escucha, obedece a Dios su Señor y que rechaza su enseñanza.
[18:38] Es la nación que no escucha, que no obedece a Dios su Señor y que rechaza su enseñanza. En Juan capítulo 12, Juan capítulo 12, versículo 37.
[19:03] Miren cómo dice en el versículo 37, Juan capítulo 12. Estas cosas habló Jesús y se fue y se ocultó de ellos.
[19:15] Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él, no los recibieron, no creían en Él. Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo, Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
[19:29] ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías, cegó los ojos de ellos y endureció su corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón y se conviertan y yo los sane.
[19:46] Dios revelándose, Dios revelándose al hombre, enviando profetas, como nosotros hemos dicho día tras día, desde que salieron de la nación de Egipto, enviándoles profetas, enviándoles personas, predicándoles su palabra, predicándoles la salvación, el arrepentimiento y no le recibieron, no creyeron en Él.
[20:10] Entonces nosotros vemos en el versículo 12 de este capítulo 1 del libro de Juan, en el versículo 12, dice algo muy importante, dice más, la primera parte dice más, a todos los que le recibieron, a todos los que creyeron en Él, porque siempre va a haber un remanente que se mantiene fiel a la palabra de Dios.
[20:35] Nosotros, tanto lo vemos en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, que siempre hay un remanente fiel, un remanente que cree en Dios, que recibe el mensaje de Dios, que obedece a Dios.
[20:48] Y aquí nos dice en el versículo número 12, que sería el punto número 12, el versículo número 12 dice más, a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
[21:05] Wow, aquí nosotros estamos viendo algo muy importante, que nos está diciendo el Señor, a los que creen en nuestro Señor Jesucristo, a los que creen en su palabra, a los que creen en su mensaje, Dios le ha dado la potestad de ser hechos hijos de Dios.
[21:28] A los que creen y confiesan con gratitud, le dio la potestad de ser hechos hijos de Dios. ¿Quiénes son los hijos de Dios? Muchas veces nosotros escuchamos personas, muchas personas, que dicen, no, yo soy un hijo de Dios.
[21:45] Yo soy hijo de Dios. Yo soy hijo de Dios. Y nos recalcan y nos dicen, yo soy hijo de Dios. Pero, hijos de Dios, son aquellos, que creen en nuestro Señor Jesucristo.
[21:58] Son aquellos, que se han arrepentido de sus pecados. Son aquellos, que son guiados por el Espíritu Santo. Son aquellos, que obedecen su palabra. Muchas, todos somos criaturas de Dios.
[22:12] Todos somos criaturas, todos somos hijos de Dios, lo que nos hemos arrepentido, y ponemos nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo.
[22:24] Y este era el mensaje que estaban predicando los discípulos de Cristo. Este es el mensaje que se estaba predicando en el Antiguo Testamento. Este es el mensaje que no se cansaron de predicar los profetas que Dios enviaba día a día, del Mesías que iba a venir, que iba a ser el Redentor del mundo, el Salvador del mundo, que iba a dar su vida por nosotros.
[22:44] Y sabemos que era bien difícil para los discípulos, para los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, predicar de un Salvador del mundo, que debía morir para librarnos de la esclavitud del pecado.
[22:58] Eso como que no le hacía sentido. Eso como que, que era como algo como que no podían entender. Y es que Cristo debía morir, Cristo tuvo que morir, para librarnos de la esclavitud del pecado.
[23:14] Para que nosotros seamos salvos. Cristo debía de morir, Cristo debió morir, para que nosotros fuésemos salvos. La palabra de Dios dice que la paga del pecado es muerte.
[23:25] Cristo pagó en la cruz por nuestros pecados. Cristo murió y sufrió por nuestros pecados. Y cómo tú tomas esa noticia. ¿Qué produce eso en tu corazón cuando tú escuchas esto?
[23:39] Que Cristo siendo Dios, siendo el creador del mundo, que nosotros lo estamos viendo en este Evangelio de Juan, Cristo se hizo hombre y dio su vida por nosotros, para que nosotros tengamos esperanza, para que nosotros seamos salvos.
[23:54] ¿Qué produce eso en tu corazón? Es una noticia que tú la escuchas y no te lleva a reflexión. Debe llevarnos a reflexión. Debe producir en nosotros un gran amor por Cristo.
[24:06] Un amor que sobrepase todo entendimiento. Porque Él siendo Dios, siendo adorado por los ángeles, donde estando en su trono de gloria, se encarnó, se humanizó, se hizo hombre y vino a sufrir por nuestros pecados.
[24:21] Y esto debe de ser algo que nosotros en mente, tengamos esto en mente todos los días, todo momento, todo segundo. No importan los problemas que vengan.
[24:32] No importan las dificultades que vengan. No importan todas las cosas que puedan llegar a nuestras vidas. Nosotros tenemos una gran esperanza. Nosotros tenemos un gran Redentor, que es nuestro Señor Jesucristo.
[24:46] Y ese Redentor está con nosotros. Ese Redentor dio su vida por nosotros. Cristo, Dios. Cristo, Cristo es Dios. Cristo es el Salvador.
[24:57] Cristo es el Mesías. A los suyos vino y los suyos no les recibieron. Pero a los que les recibieron, a los que se arrepienten de sus pecados y creen en Jesucristo, Dios les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios.
[25:15] Acuérdense que en el mundo estaba, dice en el versículo 10, y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. El mundo no le conoció.
[25:26] Y miren cómo dice en el versículo número 13, que sería el punto número 3, los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne, sino ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
[25:46] Wow. Entonces nosotros estamos viendo, mis hermanos, que para nosotros ser hijos de Dios, nosotros necesitamos, necesitamos nacer de nuevo.
[25:59] Wow. Y esto posiblemente nosotros no lo entendemos así a primera vista. Para nosotros ser hijos de Dios, necesitamos nacer de nuevo. Y eso fue lo que nuestro Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo.
[26:13] Acuérdense de Nicodemo, en el capítulo 3, lo vamos a ver del libro de Juan, que fue en la noche a hablar con Jesús y decir, y le dijo, Rabid, maestro, sabemos que viene de Dios porque las señales que tú haces no las puede hacer nadie si Dios no está con él.
[26:26] Y nuestro Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo que tenía que nacer de nuevo y Nicodemo no entendió. Y posiblemente nosotros no entendimos, quizá cuando leímos esto la primera vez, Nicodemo tú tienes que nacer de nuevo.
[26:41] Y le dijo, puedo yo siendo adulto, siendo hombre, entrar en el vientre de mi madre de nuevo. Pero, ¿qué nuestro Señor Jesucristo le estaba diciendo a Nicodemo?
[26:52] Los que son hijos de Dios tienen que nacer de nuevo. Necesitan ser transformados por el poder del Espíritu Santo. Necesitan creer en Jesucristo. Necesitan arrepentirse de su pecado y necesitan que su corazón sea transformado por el Espíritu Santo.
[27:09] Por eso insistimos, mis hermanos, en escuchar la palabra de Dios, en venir a la iglesia a escuchar los sermones, en venir los miércoles a los cultos de adoración.
[27:19] Porque el Espíritu Santo, mis hermanos que están aquí presentes, que quiero que Dios nos ayude a entender esto, el Espíritu Santo está usando esta palabra que yo le estoy diciendo que no son palabras mías, son palabras de Dios.
[27:34] Un siervo fiel es aquel que predica la palabra de Dios fielmente. Entonces, estas palabras que yo le estoy diciendo que yo no soy el autor, Dios es el autor, el Espíritu Santo es el autor, usa esa palabra para transformar los corazones, transforma los corazones endurecidos por el pecado.
[27:53] Cambia un corazón de piedra por un corazón de carne. Entonces, eso significa nacer de nuevo. Todos nosotros, antes de conocer a Cristo, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.
[28:06] Muertos estábamos. Y Cristo nos dio vida, mis hermanos. Cuando Cristo vino y murió en la cruz por nuestros pecados, Cristo nos dio vida, nos dio esperanza, nos dio salvación.
[28:19] Miren cómo, miren cómo dice en Primera de Juan, capítulo 3, versículo 1, miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre, miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre, que nos llama sus hijos y esto es lo que somos.
[28:40] Oyeron esto? Todo lo que Cristo hizo, todo lo que nuestro Señor Jesucristo hizo, ha hecho y está haciendo, lo ha hecho por amor. Una muestra, la muestra de amor más grande, nosotros la vemos en nuestro Señor Jesucristo.
[28:53] todo lo que, y aquí lo dice en su palabra, y nosotros sabemos que es así. Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre, nuestro Padre, que nos llama a sus hijos, y esto es lo que somos.
[29:06] Pero la gente de este mundo no conoce que somos hijos de Dios porque no lo conocen. La gente de este mundo no conoce que somos hijos de Dios porque no conocen a Dios.
[29:19] Y miren como dice en Gálatas 3.26, pues todos ustedes, ustedes y yo también, pues todos ustedes, los que se han arrepentido de sus pecados, los que creen en nuestro Señor Jesucristo, los que son guiados por el Espíritu Santo, dice, pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Jesucristo.
[29:39] Wow. Gloria a Dios, Gloria a Dios. Todos nosotros, todos los que tienen su fe puesta en nuestro Señor Jesucristo, somos hijos de Dios.
[29:51] Ya entonces, cuando nosotros estamos predicando que las personas, uno nos dice, yo soy un hijo de Dios, si no se ha arrepentido de sus pecados, si no cree en Jesucristo, no es hijo de Dios.
[30:06] Si no está siendo guiado por el Espíritu Santo, no es un hijo de Dios. Si nosotros no vemos el fruto del Espíritu en la persona, amor, gozo, paz, paciencia, bondad, veninidad, mansedumbre, dominio propio, no es un hijo de Dios.
[30:22] Si nosotros no vemos que esa persona está viviendo en santidad, no es un hijo de Dios. Si nosotros vemos que no está viviendo para la gloria de Dios, no es un hijo de Dios.
[30:34] Gloria a Dios por su palabra. Su palabra nos ayuda, su palabra nos ayuda a conocer a Dios. Su palabra, la palabra de Dios nos ayuda a adorar a Dios.
[30:45] Mientras más yo conozco a Dios, mientras yo más conozco quién es Él, mientras yo más sé lo que Él ha hecho por nosotros, mientras yo me doy cuenta que Cristo siendo Dios dejó su trono de gloria y vino a morir por mí, por mis pecados, por nuestros pecados, eso me lleva a adorarlo más, a amarlo más, a obedecerlo más, a querer conocer más, a vivir para su gloria, a vivir meditando en su palabra, no dejando que el mundo me seduzca, sino viviendo para su gloria.
[31:13] Bendito sea el nombre de nuestro Señor Jesucristo, mis hermanos. Miren cómo dice Efesio, capítulo 1, versículo 5, por amor nos predestinó para ser adoptados, para ser aceptados, hijos suyos, por amor, por amor, todo va a pasar menos el amor.
[31:35] Miren cómo, cómo Dios por amor hizo lo que hizo. Nosotros vemos cómo Dios por amor está haciendo lo que está haciendo en nosotros.
[31:47] Nos está ayudando a conocerlo más, nos está ayudando a entender su palabra, nos está llevando de gloria en gloria y va a llegar un momento grandioso y glorioso que todos nosotros esperamos, que yo espero, cuando nuestro Señor va a venir de nuevo.
[32:01] Vamos a tener un cuerpo glorificado. Ya en ese momento nosotros no vamos a pecar más y ese día los anhelamos, señores. Mis hermanos, yo anhelo que Cristo venga lo antes posible.
[32:13] Yo quiero que Cristo venga, mis hermanos. De todo corazón se lo digo. Me gustaría que Cristo venga lo más rápido posible. Entonces, miren cómo está diciendo en este versículo, versículo 13, los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad, ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón sino de Dios.
[32:36] Wow, pero esto está, está profundo. No son, los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón sino de Dios. Eso dice, eso dice el versículo número 13.
[32:51] Entonces, ya nosotros sabemos que los hijos de Dios son los que nacen de nuevo. Lo que le dijo a Nicodemo, tienes que nacer de nuevo y tenemos que llevar esto en nuestras mentes, mis hermanos, porque es importante nosotros conocer la palabra.
[33:04] Es importante que nosotros conozcamos la palabra de Dios para que nosotros podamos predicar la palabra de Dios como lo que realmente es, palabra de vida, palabra de salvación.
[33:14] Nosotros como siervos de Cristo, como discípulos de nuestro Señor Jesucristo, nosotros tenemos que defender nuestra fe. En estos momentos donde hay tantas falsas doctrinas, donde hay tantas cosas raras que se están enseñando, que se están predicando, nosotros necesitamos conocer la palabra de Dios.
[33:32] Entonces, ya nosotros sabemos que los hijos de Dios son los que nacen de nuevo, los que han nacido de nuevo. Esto significa los que se han arrepentido de sus pecados y estoy siendo, estoy recalcando mucho esto.
[33:45] Los que se han arrepentido de sus pecados y creen en nuestro Señor Jesucristo. Cristo nos dio vida, Dios nos dio vida por medio de su palabra. Los que, aquí cuando nos dice que, en el versículo 13, los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón sino de Dios, significa que son hijos no de ascendencia natural ni de decisión humana.
[34:12] Los hijos de Dios no son, no son, no dependen de la voluntad de un marido o de un esposo. No, no depende nada de eso. Nacer en la familia de Dios, oigan esto, mis hermanos, esto, esto, lo tomé del comentario de D.A.
[34:29] Carlson, él hace este señalamiento, dice, nacer en la familia de Dios es muy diferente a nacer en una familia humana. Wow, esto es increíble, mis hermanos.
[34:42] Nacer en la familia de Dios es muy diferente a nacer en una familia humana. La raza, la herencia son irrelevante para el nacimiento espiritual.
[34:56] Wow, la raza, la herencia son irrelevante para el nacimiento espiritual. Esto es increíble. Acuérdense, mis hermanos, que nosotros estábamos muertos espiritualmente antes de conocer a Cristo, antes de conocer a Dios.
[35:14] Si tú estás aquí sin Cristo, tú estás muerto espiritualmente. Tú necesitas nacer de nuevo y la única forma que tú vas a nacer de nuevo es si tú te arrepientes de tus pecados y crees en nuestro Señor Jesucristo.
[35:27] Arrepiéntete y ven a Cristo y tú serás salvo. Este es un día de salvación. Ven, si tú sientes que este esta palabra están llegando a tu corazón que el Espíritu Santo está usando esta palabra, acércate a cualquiera de los líderes de la iglesia.
[35:42] Nosotros queremos orar por ti y vamos a orar por ti. Miren como sigue diciendo, los nacidos de nuevo hacen la obra de Abraham.
[35:54] Oigan esto, los nacidos de nuevo hacen la obra de Abraham. ¿Y cuál es la obra de Abraham? La fe. Acuérdense que Abraham fue justificado por su fe. Abraham fue declarado justo por su fe.
[36:08] No es un asunto de raza, no es un asunto, es un asunto mucho más profundo. Los nacidos de nuevo hacen la obra de Abraham. Esto está en Juan 8, nos habla de esto.
[36:22] Dice en Romanos 4, miren, dice, miren lo que dice en Romanos 4, lo estoy resumiendo. La fe de Abraham le fue contada por justicia, fue declarado justo delante de Dios.
[36:34] ¡Wow! Cuando nosotros tenemos fe en nuestro Señor Jesucristo, cuando nosotros nos arrepentimos de nuestros pecados, nosotros somos declarados justos delante de Dios.
[36:46] ¡Wow! Y Abraham fue declarado justo delante de Dios por medio de su fe. Los hijos de Abraham, nosotros somos descendientes de Abraham, somos hijos de Abraham, nosotros hacemos lo mismo que hace Abraham.
[37:02] Nosotros tenemos fe en nuestro Señor Jesucristo. Nosotros sabemos que Cristo es el Salvador del mundo, nosotros sabemos que Cristo es el Mesías. Miren como continúa diciendo, miren como dice D.A.
[37:14] Carlson que me gustó esta parte bastante, dice, el nacimiento espiritual no es producto del deseo humano, no, no, no, nunca en la vida, ni de la voluntad de la carne, tampoco, el nacimiento espiritual, ni tampoco es una decisión humana, ni es una voluntad de un marido, el nacimiento espiritual no es nada de eso, el nuevo nacimiento es un acto de Dios, les repito esa última parte, el nuevo nacimiento es un acto de Dios, la salvación es una obra de Dios, somos, es una obra de Dios y Dios, nosotros tenemos el privilegio inmerecido de que Dios nos usa en su acto de salvación y como nos usa predicando su palabra, Dios no nos necesita, pero a Dios le plació salvar al mundo por medio de la locura de la predicación, como le dije en un principio, vuelvo y lo repito,
[38:28] Dios, el Espíritu Santo, usa la predicación de la palabra, yo recuerdo cuando fui a una iglesia y estaba el pastor predicando y ese mensaje me llegó y me llegó al corazón, recuerdo cuando estaba trabajando en una clínica en New York que un paciente me predicó la palabra de Dios y todavía hasta el momento somos amigos, nos comunicamos, la palabra de Dios nos transforma, la palabra de Dios es un acto de Dios, es una obra de Dios, la salvación es una obra de Dios pero Dios nos usa por medio de la predicación, el Espíritu Santo está usando esta palabra para transformar tu corazón, el Espíritu Santo usa esta palabra para que nosotros crezcamos en santidad, esa es la locura de la predicación, el hombre natural no percibe las cosas que son del
[39:28] Espíritu de Dios porque se han de discernir espiritualmente y para él estas cosas son locuras, cuando tú le estás diciendo a una gente mira Cristo es el salvador del mundo, Cristo murió en la cruz, Cristo es el rey del universo, va acá pero como rey del universo y lo crucificaron y que lo que tú me estás diciendo y cuando son locuras vamos a decirlo esta palabra el que no ha conocido a Dios el cual el Espíritu Santo no ha transformado su corazón un corazón endurecido por el pecado y lo ha convertido en un corazón de carne estas son palabras de vida mis hermanos estas son palabras de salvación estas son palabras de Dios lo que nosotros estamos escuchando en estos momentos entonces mis hermanos hemos visto básicamente tres puntos en el primer punto nosotros vimos que no creyeron en Cristo y así mismo sucede está sucediendo que muchas veces predicamos la palabra no creyeron en Cristo en el punto número dos los hijos de Dios y en el punto número tres condiciones para ser hijos de Dios aplicaciones cuáles recomendaciones nosotros nosotros podemos sacar de estas palabras que han sido que hemos escuchado que han sido predicadas nosotros vemos que durante toda esto es para la iglesia nosotros vemos que durante toda la existencia de la humanidad
[41:05] Dios se ha revelado se ha revelado por medio de su palabra se ha revelado por medio de los profetas se ha revelado por medio de nuestro Señor Jesucristo y nosotros hemos visto como los estos hombres de Dios los profetas los discípulos de nuestro Señor Jesucristo los apóstoles nuestro Señor Jesucristo a pesar de que muchos no creyeron muchos los rechazaron ellos se mantuvieron predicando la palabra de Dios se mantuvieron predicando la palabra se mantuvieron fielmente predicando la palabra y eso es algo de lo que nosotros tenemos que aprender si hay algo que nosotros tenemos que aprender en el día de hoy es esto este ejemplo que se mantuvieron fiel a la palabra predicando la palabra Dios nos dio una gran comisión la gran comisión es de ir por el mundo y predicar este evangelio a toda criatura entonces nosotros tenemos que ver que a pesar de la oposición a pesar de que muchos no creyeron el reino de Cristo sigue avanzando el reino de los cielos sigue avanzando sigue creciendo cada día más personas se convierten vienen a los pies de nuestro Señor
[42:13] Jesucristo nosotros tenemos que predicar algunas personas van a rechazar el mensaje algunas personas no nos van a hacer el caso pero nosotros nosotros lo que tenemos que ser obedientes a Dios si nosotros amamos a Cristo si nosotros amamos a Dios nosotros tenemos que ser obedientes nosotros tenemos que predicar su palabra tenemos familiares que tenemos que predicar nos van a rechazar predicar la palabra Tenemos amigos que nos van a evitar cuando tengamos la oportunidad de predicar la palabra, predicar la palabra.
[42:53] Porque eso es lo que nosotros estamos viendo. A nosotros, nosotros no conocemos el corazón. Nosotros no podemos escudriñar el corazón. Dios escudriña los corazones.
[43:05] Nosotros no sabemos. Muchas de esas personas que nosotros le estamos predicando, el Espíritu Santo, si es su voluntad, puede estar obrando en esos corazones para transformar esas personas.
[43:17] ¿Qué otras cosas nosotros podemos aplicar en esto que hemos escuchado? Ya nosotros sabemos quién es un hijo de Dios. Esto nos va a ayudar a nosotros durante nuestra predicación.
[43:30] Cuando alguien nos diga, yo soy hijo de Dios, oh, tú eres hijo de Dios y tú te has arrepentido. Tú crees en nuestro Señor Jesucristo. Yo no estoy viendo frutos de salvación, yo no estoy viendo frutos de arrepentimiento. Si tú verdaderamente fueras un hijo de Dios, tú deberías dar frutos de salvación, tú deberías andar en santidad.
[43:46] Tú necesitas arrepentirte de tus pecados y venir a Cristo para ser verdaderamente un hijo, un hijo de Dios. ¿Qué otras cosas nosotros podemos aprender de todo esto?
[44:00] Que para ser hijos de Dios, como le dije, perdón, necesitamos nacer de nuevo. Ahora bien, si tú estás aquí sin Cristo, ¿cómo tú vas a reaccionar a estas palabras que tú has escuchado?
[44:18] ¿Cómo tú vas a reaccionar? Tú vas a llegar a tu casa y tú vas a seguir siendo el mismo. Escuché el hermano Pedro predicó ahí de Juan capítulo 1.
[44:29] Yo creo que fue de Juan de capítulo 1, de los versículos del 11 al 13. ¿Y cómo tú vas a reaccionar a esta palabra? Tú vas a reaccionar como nos dice en el versículo 11, a los suyos vino y los suyos no les recibieron.
[44:44] Este es un momento de que Dios te está llamando a que tú te arrepientas de tus pecados y venga nuestro Señor Jesucristo en arrepentimiento y fe.
[44:56] Miren cómo dice en Juan capítulo 12, versículo 48. Estas son palabras, mi hermano, si tú estás sin Cristo, yo quiero que tú escuches y medites estas palabras. Juan capítulo 12, versículo 48.
[45:09] El que me rechaza y no recibe mis palabras, wow, tiene quien los juzgue. Wow, mis hermanos, esto, yo quisiera ir como en cámara, voy a decir cámara, lentamente, para que nosotros vayamos meditando en esto que está diciendo nuestro Señor Jesucristo.
[45:30] Esto es Cristo quien está hablando, nuestro Señor Jesucristo, esto es Dios. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien les juzgue. La palabra que he hablado, ellas les juzgarán el día postrero.
[45:44] Wow, mis hermanos. Si tú estás sin Cristo, este es el momento de tú arrepentirte. Pedirle a Dios que te ayude a entender su palabra.
[45:56] Pedirle a Dios que te perdone tus pecados. Todos nosotros somos pecadores. Necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados. Mis hermanos, aquí dice, en el día postrero, va a venir un día nuestro Señor Jesucristo viene de nuevo, viene a juzgar el mundo.
[46:11] El que no haga la voluntad de Dios, mis hermanos. El evangelio es un evangelio de amor, de que Cristo murió por nosotros, Cristo dio su vida por nosotros.
[46:22] Pero el que no obedece a Dios, el que no hace la voluntad de Dios, va a ir a un lugar de castigo, un lugar de tormento, que es el infierno y el lago de fuego.
[46:34] ¿Qué tú le vas a decir a Dios cuando estés frente a Dios? ¿Qué nosotros le vamos a decir? Oh Señor, yo escuché esa palabra, pero... ¿Qué le vas a decir a Dios?
[46:48] Si conoces los corazones, conoces tu mente, conoces, escudriñas tus pensamientos. Mis hermanos, Dios nos está advirtiendo y Él lo está haciendo por amor.
[47:00] Dios nos está mostrando su palabra. Dios nos está dando la oportunidad de escuchar su palabra. Nosotros tenemos una iglesia donde podemos venir a escuchar la palabra.
[47:11] Hay hermanos que no tienen ese privilegio que nosotros tenemos. Tenemos el inmenso privilegio de nosotros venir los miércoles en un salón espacioso, donde tenemos sillas, tenemos calefacción, tenemos aire acondicionado en tiempo de calor, para nosotros venir a orar, para nosotros venir a orar por las necesidades de la iglesia, para nosotros venir a darle gracias a Dios.
[47:35] Miren qué privilegio nosotros tenemos aquí en este salón tan hermoso, escuchar la palabra de Dios. Y hay hermanos que no tienen ese privilegio. En Nigeria, mis hermanos, están matando cristianos.
[47:45] Y aún así, ellos van a adorar a Dios. Ellos van a su iglesia. Y nosotros a veces ponemos excusas para no ir a la iglesia. Dicen, bueno, no voy a ir hoy porque está un poco frío. O no voy a ir hoy porque me siento mis hermanos.
[47:59] Nosotros tenemos que vivir para la gloria de Dios. Eso es lo que dice su palabra. Nosotros tenemos una oportunidad grandiosa que muchos hermanos no tienen. Imagínense en Corea del Norte.
[48:10] No se pueden, tiene que ser escondida para ellos estudiar la palabra, para ellos predicar la palabra. Imagínense en la India. Imagínense en países, en países musulmanes.
[48:23] Pero no vayamos más lejos. Imagínense en México, donde hay, donde mueren una gran cantidad de cristianos. En Colombia, donde mueren una gran cantidad de cristianos. Y nosotros tenemos la oportunidad aquí de, de nosotros juntarnos a escuchar la palabra de Dios.
[48:40] Estamos nosotros predicando la palabra de Dios. Estamos nosotros viviendo de acuerdo a como manda su palabra. Estamos nosotros meditando lo que estamos escuchando cada domingo.
[48:51] Si eso es así, esto se debe de reflejar en la iglesia. Si esto es así, esto se debe de reflejar en los miércoles. Nosotros queremos que vengan a orar, mis hermanos, porque eso, la iglesia necesita que sus miembros oren, mis hermanos.
[49:06] Que nosotros oremos por la necesidad de la iglesia. La iglesia necesita que nosotros vengamos a venir a adorar a Dios. No merece Dios nuestra adoración. No merece Cristo nuestra adoración.
[49:19] Que siendo Dios se hizo hombre, siendo Espíritu se encarnó, se hizo hombre a venir a morir por nuestros pecados. Medita en esto. Quiera Dios que cuando salga de aquí estas palabras no se olviden.
[49:33] Quiera Dios que el Espíritu Santo la grave en tu corazón. Vamos a orar, mis hermanos. Señor, te damos gracias por tu palabra. Ayúdanos a que esto sea una realidad, lo que hemos escuchado hoy.
[49:51] Señor, ayúdanos. Ayúdanos a ser fiel a ti, a ser obediente a ti. Ayúdanos a no vivir de una forma que no te agrade a ti, Señor.
[50:02] Ayúdanos a ser obediente, a predicar tu palabra. Señor, tantas veces que estamos predicando y escuchando de predicar tu palabra, de tener una vida de oración, de tener una vida de santidad.
[50:16] Y las escuchamos todos los domingos, todos los domingos. Y a veces sentimos que no hay cambio, que no estamos actuando como tú nos mandas. Señor, perdónanos, perdónanos a tu iglesia, Señor.
[50:29] Perdónanos, Señor. Perdónanos, Padre. Porque no estamos reflejando a Cristo muchas veces en las cosas como andamos, como vivimos.
[50:41] Perdónanos, Señor. Perdónanos a tu iglesia. Perdónanos a todos nosotros, Señor. Cambia nuestros corazones. Ayúdanos a vivir en obediencia. Ayúdanos a vivir en santidad. Perdónanos, Señor, porque hemos fallado.
[50:53] Perdónanos, Padre, en el nombre de Jesús. Te pido que nos perdones. Gracias, Señor. Gracias y perdónanos de nuevo en el nombre de Jesús. Amén.